¿Quién tiene la culpa de la demora en obras contra el invierno?

Los siniestros de la ola invernal alcanzaron los $600.000 millones

Los retrasos en las obras para prevenir el nuevo embate invernal en Colombia no se deberían a falta de gestión de los alcaldes, como señala el Gobierno; pero tampoco a falta de gestión del organismo encargado de girar los recursos, como denuncian los mandatarios municipales.

De acuerdo con el gerente de Colombia Humanitaria, Everardo Murillo, la principal razón de estas demoras que tienen a unos y a otros atribuyéndose responsabilidades, son los problemas logísticos que supuso enfrentar un desastre de dimensiones sin precedentes. Tanto así, que será necesaria la implementación de un “plan de choque” logístico, para atender la demanda de recursos en los 1.060 municipios afectados por el invierno.

Ante el inminente reinicio de la temporada de lluvias, el presidente Juan Manuel Santos exhortó a los alcaldes a agilizar las obras, aludiendo que se han demorado pues Colombia Humanitaria ya aprobó todos los proyectos. La contralora Sandra Morelli denunció que algunos dineros estarían siendo desviados para financiar campañas políticas. El ministro del Interior, Germán Vargas, señaló que este viernes se cumple un plazo perentorio, tras el cual retirarán los fondos a los alcaldes que no hayan iniciado trabajos. Dijo que si una entidad territorial “no pudo o no supo cómo hacerlo, pues Colombia Humanitaria tiene que entrar de plano a ejecutar dichos recursos”. Seguir leyendo

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Jeison, la ilusión de Nueva Colombia

Empieza a lloviznar. En minutos, las calles de arena donde Jeison Cañate Cassiani hace ‘pinolitas’ se convertirán en arroyos, y arrastrarán palos y bolsas de basura como barcas. La casa del niño de 11 años quedará hundida entre los charcos que suelen empozar el barrio Nueva Colombia. Cuando llegue a Italia, adonde lo llevarán por su talento en el fútbol, podrá decir que vive en una versión costeña de Venecia.

Jeison ni se inmuta con las gotas que mojan su camiseta de insignias bordadas, y la pelota de estrellas no se le resbala; sigue haciéndola rebotar sin esfuerzo, como si un elástico invisible la atara al empeine. El uniforme que viste es del AC Milan, ganador de 18 títulos internacionales, y campeón 17 veces del Calcio, la liga italiana. Él fue para muchos el mejor de los 200 barranquilleros que participaron en el Milan Camp 2010. El año pasado marcó 10 goles en el primer torneo de la Afrocolombianidad, organizado por la Secretaría Distrital de Deportes.

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Víctor Cortés: el pastor de la fe rojiblanca

Quizá sea el único cristiano al que le ha ido tan bien con el diablo como con Dios. Sus compañeros le dicen El Pastor, y no porque esa camiseta elástica que se le ajustaba el cuello, bajo la sotana rojiblanca sudada en nombre de los tiburones, lo asemejara a un sacerdote. Es que el delantero Víctor Cortés no solo es un veterano contundente con el balón, también lo es con la oración en la cancha espiritual.

Aportó al triunfo una bendición que brotó de su pie en forma de cañonazo: el memorable gol a larga distancia que amplió la distancia del Junior por encima de La Equidad en la final del futbol colombiano. Pero además, el jugador de 34 años se ha consolidado como orientador de las plegarias del equipo, que le encomienda a Dios todos sus juegos. Seguir leyendo

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Con 4 mil pesos se aborta en Barranquilla

Acabar la vida de un bebé que se forma en la barriga de una madre parece tan sencillo como matar una mosca. Si es por fuera de la ley.

Todos los días, alrededor de 20 mujeres, muchas de ellas adolescentes, ingresan a los hospitales en Barranquilla para que les limpien del útero los restos de abortos incompletos, provocados generalmente con una pastilla que cuesta 4 mil pesos y se puede adquirir fácilmente en casi cualquier droguería.

En el Hospital General de Barranquilla, donde se atienden los partos de toda la red pública hospitalaria, son más los bebés que se abortan que los que nacen. En lo que va del año se han registrado 2.136 hospitalizaciones por patologías en el primer trimestre del embarazo. 2.000 fueron por abortos, lo que representa un promedio diario de 16 casos. “En cambio van tan solo 1.200 partos, por lo que hay casi 2 abortos por cada nacimiento”, dice Mario Villanueva, ginecólogo del Barranquilla.

De los 2.000 abortos, se considera que un 80%, es decir 1.600, fueron inducidos de forma ilegal, y el resto fueron embarazos interrumpidos espontáneamente por razones clínicas naturales.

Lo mismo ocurre en el Hospital Niño Jesús, que atiende casos provenientes de municipios del Atlántico. “Recibimos un promedio diario de 5 pacientes por aborto. El 80% reconoce que se lo provoca”, afirma Álvaro López, ginecólogo del Hospital.

Los especialistas coinciden en afirmar que estas alarmantes cifras se presentan por la falta de control sobre el expendio de las pastillas de Misoprostol (el mismo Cytotec). Este medicamento, destinado para tratamientos de gastritis, tiene unos efectos secundarios que lo han convertido en la principal herramienta para provocar abortos.

Al introducirlo en la vagina dilata el cuello uterino y detona unas poderosas contracciones que desprenden la placenta sin dejar marcas. Este proceso genera una reacción natural similar a la de un aborto espontáneo, por lo que es casi imposible determinar que fue provocado. El principal indicio de su utilización es el sangrado abundante que genera, que pone en peligro de desangre y muerte a la mujer. Además, se produce el riesgo de infecciones por la putrefacción de restos del embarazo que no sean debidamente retirados.

El Misoprostol debería venderse con fórmula médica, sin embargo, EL HERALDO constató que este requerimiento es incumplido. Una joven de 17 años intentó comprar el medicamento en 10 farmacias escogidas al azar en el norte y sur de la ciudad.

En 7 no le vendieron, pero en ninguno adujeron la necesidad de presentar una fórmula médica. No lo expendieron porque no contaban en el momento con el producto o han discontinuado su venta. En otras 3 se logró conseguirlo sin problemas.

“El 80% de abortos es con esta pastilla. Así el aborto les sale de 20 a 30 mil pesos, incluso gratis con el Sisbén. Les resulta más barato tomárselas a la hora de quedar embarazadas. No tienen que tomar anticonceptivos todos los días ni ponerse ampollas ni preservativos. Simplemente abortan”, dice Villanueva.

La utilización del misoprostol ha desplazado a otras técnicas de aborto. En vez de introducir lápices, alambres y objetos punzantes que rompen el utero, ahora basta con meter dos pastillas en la vagina, y esperar que sangre para ir a un hospital donde retiren los residuos. Foto Johan Osorio

SITIOS CLANDESTINOS

Cuando la droga no es totalmente efectiva se recurre a clínicas clandestinas donde se realizan abortos manuales. Según las autoridades, estas han quedado rezagadas por el uso del Misoprostol, que es más seguro. Sin embargo aún funcionan. Una de ellas se ubica en el sector de la carrera 38 en el barrio Recreo.

Es una casa antigua adecuada como un pequeño centro médico. De rejas negras y viejas, luces tenues y ambiente frío, donde las habitaciones sirven como consultorios. “No te preocupes por nada, yo me encargo. Ya vas a salir de este problema”, dijo allí una persona vestida de médico que atendió a una joven de 24 años que, acompañada de un periodista, se hizo pasar por una embarazada de un mes para constatar que en el lugar se practican abortos.

Luego de que la joven fuera sometida a un breve interrogatorio acerca del porqué de su decisión y las implicaciones que la llevaron al lugar, el hombre le indicó que comprara cuatro pastillas de Misoprostol. “Dijo que en ayunas en la mañana me tomara dos, y que las otras dos me las metiera en la vagina”, afirma la mujer.

Le señalaron que el procedimiento le costaría 150 mil pesos, haciéndole la advertencia de que no se demorara demasiado en decidirse del todo porque el precio iría incrementando con el paso del tiempo, hasta alcanzar los 300 mil pesos. “Es mejor salir de eso rápido”, le dijeron.

NO SE PUEDE CONTROLAR

La pastilla ha aumentado la dificultad para detectar los abortos y judicializar a los responsables. En todos los casos de sospecha los médicos deben denunciar ante la Policía y Fiscalía. “Si no vemos las pastillas dentro de la vagina es prácticamente imposible demostrarlo. Aunque ellas lo admitan en la historia clínica, niegan haber usado la droga al ir a un estrado. La única manera sería un examen de sangre para determinar los vestigios de la sustancia”, indica Villanueva.

Las autoridades son conscientes de la dimensión de la problemática de los abortos ilegales, que pasan y siguen pasando, ante la impotencia de todos los involucrados. “Pueden adquirir el medicamento sin ningún tipo de fórmula, porque, a pesar del efecto, no es de control especial. En 2006 se trató de controlar, pero no hubo forma ya que el laboratorio que lo produce adujo que no causa dependencia y que el efecto de aborto es secundario”, asegura Edgard Navarro, subsecretario de Salud departamental.

De acuerdo con el funcionario, no hay manera de vigilar el expendio del producto. “La norma dice que tiene que ser vendida bajo prescripción. El problema es que las farmacias no tienen la obligación de quedarse con ella para justificar la venta, por lo que no tenemos control”, dice Navarro.

“Los que venden Misoprostol sin la fórmula se exponen al sellamiento. Pero si sancionamos los sitios que venden la droga, al día siguiente habrá alguien vendiéndola en la esquina. Esa no es la solución de fondo”, afirma Luis Moscoso, secretario de Salud Pública Distrital.

Respecto a las clínicas, dice que “una vez que conozcamos sitios clandestinos donde se realicen abortos los cerramos y judicializamos a las personas. Pero al cerrar uno, a la hora abren otro. Poner un sitio para hacer abortos es muy fácil”. Hasta el momento no se ha sellado ni uno solo de estos sitios.

Moscoso admite que la abundancia de abortos pone en evidencia fallas en las políticas de prevención, y que la situación se genera por la falta de planificación en las parejas.

“Esto no se soluciona con penalización. Es un problema de orden educativo. Cuando sepamos de un hecho ilícito lo vamos a sancionar, pero más allá de controlar las cosas cuando ocurran, hay que prevenirlas. Ahora existen muchos mecanismos de planificación, incluidas las píldoras del día después. Pero no estamos educando lo suficiente a nuestros hijos”, dice.

Una encuesta realizada por la empresa internacional de investigación Psyma Latina a 4.600 mujeres de todas las regiones en 2007 reveló que más del 30% de las mujeres colombianas no se protegen en sus relaciones sexuales. “Eso demuestra que las políticas de prevención de los últimos 20 años han fallado”, precisa Guillermo Sánchez, ginecólogo y sexólogo.

Mientras el panorama de soluciones permanece difuso, las drogas abortivas se siguen vendiendo en las farmacias, al alcance de cualquier adolescente.

Cuando más necesitan una mano de ayuda, la única que reciben no es de médicos, sino de inescrupulosos que explotan su tragedia. Esos que capitalizan sus dificultades para acceder a una intervención profesional y segura.

Las moscas no tienen nombre, se matan, se desechan y se olvidan como los miles de fetos abortados, tirados en canecas de los que se lucran de sus ‘errores’. Debería haber una gran diferencia entre las primeras y los últimos.

CONLLEVA CÁRCEL

El último caso de muertes asociadas a prácticas ilegales de abortos se presentó en el 2006. Desde el 4 de septiembre de ese año, la Corte Constitucional despenalizó el aborto en tres circunstancias excepcionales. Es admitido tras una valoración médica que constate que el embarazo es asociado a enfermedades que amenacen la vida de la madre, presente malformaciones congénitas o sea producto de violación. Dentro de este marco, en la ciudad se han hecho 3 interrupciones del embarazo de forma legal.

En todos los demás casos es un delito. La mujer que se induzca el aborto, así como cualquier persona vinculada al hecho, tiene de 16 a 54 meses de prisión como sanción, según establece el artículo 122 del nuevo Código Penal Acusatorio.

LA PROBLEMÁTICA EN CIFRAS


990 abortos provocados en mujeres entre los 18 y 23 años se encontraron en el Hospital General de Barranquilla entre 1993 y 1995. En ese tiempo hubo cuatro perforaciones uterinas, 14

2.759 abortos se presentaron Desde 1998 hasta el 2000. 439 fueron de adolescentes. 82 fueron clasificados como provocados.

246 abortos provocados hubo en los primeros 6 meses de 2007. El 65% fueron adolescentes. El 73% utilizó medicamentos como misoprostol. Se redujeron las complicaciones, solo hubo 4 hemorragias y 15 infecciones.

2.000 abortos, de los cuales 1.600 se consideran provocados, se contabilizan hasta mayo del 2008.

15% de las consultas de aborto está representado por adolescentes entre 14 y 23 años.

Los que vendieron

– Farmavida. Calle 57 carrera 25.
– Farmacia Torres. Calle 57 carrera 23. Un dependiente del lugar dijo que las podía conseguir.
– Farmacia Suárez. Calle 34 carrera 33.

Los que no

– La Botica. Calle 72 carrera 53. No manejan el producto hace 3 años.
– Drogas La Rebaja. Calle 72 carrera 53.
– Droguería Alemana. Calle 57 carrera 24.
– Drogas La Economía. Calle 57 carrera 23.
– Droguería Médica. Calle 57 carrera 23.
– Farmacia. Calle 33 carrera 33.
– Farmacia Torres. Carrera 67 calle 80.

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Por Iván Bernal Marín

Este trabajo fue realizado para revelar la falta de control a los procedimientos para abortar ilegalmente en Barranquilla. Ante los obstáculos para recurrir a un aborto legal, muchas jóvenes recurren a estos peligrosos métodos. Son mucho más asequibles, según pude comprobar directamente en farmacias y clínicas clandestinas, con la colaboración de una joven que se hizo pasar por embarazada.

La problemática atiborra las camillas de los hospitales de mujeres con complicaciones. Las estadísticas muestran la necesidad de reglamentar el apoyo a brindarle a quienes no deseen tener hijos. El reportaje fue hecho en 2008, publicado en el diario El Heraldo. Poco o nada ha cambiado desde entonces, más allá del precio de las pastillas. IBM

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Estos dedos practican abortos

Si una mujer quiere abortar pero no encuentra argumento legal para justificarlo, Rosaura le da una mano. Literalmente. Sin otro instrumento que sus dedos y uñas ocres, ella ha escarbado este año dentro de más de 20 embarazadas; les ha arrancado la vida que germinaba en sus vientres.

“Sale es pura sangre, ahí todavía no hay pelao”. Rosaura se inclina y habla en voz baja; una risita nerviosa va tensionando sus arrugas de 62 años hasta estallar al final de cada frase, cuando aparta la cara y se tapa con las manos carcajadas que dejan ver por un instante los dientes que le quedan. Rememora 30 años de abortos clandestinos, como una niña revelando secretos de una travesura. Seguir leyendo

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El mapa culinario de la Costa, en Bogotá

Un calco culinario del mapa geográfico de la Región Caribe. Eso encontrará quien camine por la calle 80 de Bogotá, desde la carrera 11 hacia la 15. Tropezará con tres restaurantes que podrán traerle a la mente la distribución territorial de la costa norte de Colombia: primero Macondo, luego Sabor Barranquilla, y después Carmen de Bolívar.

Desgranado de butifarra y chorizo, sopa de guandú, sancocho de tienda, sancocho cuadrifásico, mote de queso en totumo, arepitas dulces. Es la topografía alimenticia que ofrecen estos establecimientos vecinos, inspirados en departamentos vecinos.

Primero, en la carrera 12, ese nombre tomado de una hacienda de Aracataca, Magdalena, que identifica al pueblo imaginado por Gabo. Luego, en la 13, la capital del Atlántico, la sonada Puerta de Oro. Después, en la 13A, uno de los pueblos más importantes en la historia de Bolívar. Así se configura esta versión gastronómica de la cartografía costeña. A 2.600 metros sobre el nivel del mar.

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Los Muriel gambetean a Bogotá

La familia Muriel paseando por Bogotá: Luis, Elizabeth y Jesús

Luis Fernando Muriel Caraballo, el papá del goleador de la selección Colombia Sub 20, no se deja meter goles en Bogotá.

 Los taxistas cachacos detectan con facilidad que viene de un pueblo: Santo Tomás, cerca de Barranquilla en Atlántico. Lo ven moreno. En sus 40 años. Sombrero de alas anchas, como las cejas y labios. Camiseta roja dentro del jean. Correa marrón y tenis blancos. Le vuelven cada carrera un partido. Él debe sacar sus mejores regates para no dejarse vencer en el campo de las tarifas y rutas. No notan que también es taxista y sabe la clase de ‘penaltis’ que le suelen patear a los pasajeros. Sobre todo a los visitantes.

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Santiago García o el teatro sin tentaciones comerciales

El teatro La Candelaria es una casa colonial, en el corazón de un antiguo barrio bogotano que lleva su mismo nombre. Sus pasillos blancos están invadidos de espejos de Santiago García.

Cuando él se mira en ellos, su reflejo es un payaso triste para siempre, un político convenciendo a una muchedumbre o un revolucionario ruso. Y no se ve tan arrugado. Son cuadros, fotografías enmarcadas, que retratan momentos de sus 45 años como actor y director de teatro.

Hoy, este precursor del arte dramático en Colombia tiene 82 años. Camina erguido y rápido, como habla y manotea y ríe; sin indicio alguno de concesiones a la edad. “Son los sufrimientos. Las peripecias lo ayudan a uno. La calma es lo que agota y mata a la gente”. El 6 de junio de 1966 fundó un grupo llamado La Casa de la Cultura. Sería el germen que desencadenaría la explosión de grupos de teatro en el país.

Cejas y bigotes plateados y tupidos, quijada hundida, nariz prominente, gafas de marco grueso, ojos almendrados, voz intensa y rítmica, actitud vibrante. Por sus rasgos profundos, casi exagerados, cuando García habla parece caracterizar perpetuamente un personaje jocoso. Parece siempre a punto de irrumpir en un escenario.

Habla de las peripecias que creen le han inyectado vitalidad. La que ha necesitado para dirigir los hilos de la Fundación Teatro La Candelaria, evolución de La Casa de la Cultura. “Las circunstancias económicas a veces han sido muy complicadas. También la necesidad urgente de que el grupo no se repita, no se anquilose; estar constantemente renovándonos, cambiando el repertorio. Estar siempre buscando nuevas obras, creando permanentemente, eso es lo que ha permitido que tengamos un público muy asiduo. Es lo que nos ha mantenido todo este tiempo: el público”.

Habla sentado en una mesa de madera rústica y verde. Como la madera rústica y verde de las barandas que rodean la terraza en medio de la casa. Un paso sembrado de piedras lisas y enredaderas, en torno al espiral de una fuente de agua. Se trata de una típica casa de este barrio de callecitas estrechas, portones enormes y tapias. Solo que en un extremo tiene una moderna sala de teatro, con 150 puestos.

“Es una proeza que en un país como este una agrupación teatral haya permanecido todo este tiempo con una sala, y con un equipo de gente muy asiduo, muy activo”. La Candelaria ha montado más de 25 obras originales, entre las que destaca Guadalupe años 50. Relata la gesta de Guadalupe Salcedo, y permite conocer “esos años 50 tan agitados que vivió Colombia. El cruce de caminos en política, economía y cultura. La época de Rojas Pinilla, de una agitación muy grande en todo sentido”.

El grupo actual sigue estando conformado por 13 actores; la mayoría vienen trabajando juntos desde ese 6 del 66.

Estrenan obras cada 8 o 10 meses. Han sido invitados a festivales en Francia, Alemania, Brasil, Argentina. También han montado obras de otros autores, de Shakespeare, Lope de Vega, Arthur Adamov, Bertolt Brecht y otros dramaturgos contemporáneos europeos y latinoamericanos.

Ahora en La Candelaria se está presentando un repertorio de cinco obras, en conmemoración a los 45 años: A manteles, El Quijote, A título personal, El paso y De pecaos y de pacaos.

La entrada cuesta 10 mil pesos para estudiantes, y 20 mil para particulares. Quienes asistan pasarán por los corredores rumbo a la sala, y podrán ver en uno de los cuadros una programación de hace unos 40 años. Una hoja que parece sacada de un pocillo de tinto. Proyecciones de películas de Agnès Varda; la obra Soldados según la novela de Álvaro Cepeda Samudio, a beneficio del Festival de Teatro de Cámara; conferencias como ‘La teatralidad en Colombia’, o ‘Significación del nadaísmo y la rebelión’. La entrada costaba entonces 10 pesos, y un abono para seis meses salía por 100 pesos. Eso es lo que García se arrugó haciendo.

“Desgraciadamente nunca hemos tenido ninguna subvención estable del Gobierno. A veces nos dan uno que otro apoyo, pero nos mantenemos básicamente con la boletería de las funciones”. García guarda en un cuarto una colección de medallas y trofeos que ha recibido como reconocimiento a su labor.

Estudió arquitectura en la Universidad Nacional. Ganó una beca para estudiar arquitectura en Francia, donde se “entusiasmó mucho” por el teatro. La conexión fue por la ruta de la escenografía, una de las materias que recibía.

Cuando regresó a Bogotá, apenas empezaba el movimiento teatral. Amigos como Aristides Menegueti y Dina Moscovici jugaron un papel importante para que dejara de ver el teatro como una diversión, y se convirtiera en su profesión.

Estudió entonces actuación en España. “Ha habido una evolución muy grande. Hace 45 años éramos dos o tres patos haciendo teatro. Hoy hay más de 30 grupos funcionando activamente, asociados en la Corporación Colombiana de Teatro”.

Al fondo de la casa se encuentra el Centro de Documentación del Teatro. Siete mil registros de fotos, recortes, guiones, premios, afiches, antecedentes metodológicos.

También se ve una cartelera con anuncios de talleres de formación teatral e historia actoral. Aparecen fotos con García Márquez, y títulos e imágenes de algunas de las obras montadas en la metodología de creación colectiva: El diálogo del rebusque, La trasescena, Golpe de suerte, Diez días que estremecieron al mundo, de John Reed.

“Hemos tratado al máximo de hacer un teatro muy contemporáneo, muy a la manera del pensamiento de Bertolt Brecht. Un teatro socio-político, sin descuidar el aspecto artístico. Lo político y lo social es lo que nos enriquece artísticamente. Todas nuestras obras llevan un carácter social”.

Esa determinación de imprimir un mensaje social es lo que ha supuesto más peripecias para García y su equipo. “Uno tiene que abstenerse de muchas tentaciones que le pone el medio comercial. Tiene que rechazar muchas cosas. Siempre está el peligro de caer en la trampa comercial, y menguar la calidad artística”. Por la vía de ese compromiso con la calidad no ha obtenido satisfacciones económicas, pero sí mucha satisfacción personal.

“Mantenemos el espíritu de que lo que tenemos que hacer es de alta calidad artística. No caer en la ramplonería de las comedias, o la cosa coloquial. Evitar la trampa económica. Hemos perdido actores que por cuestión económica tienen que pasarse a trabajar en telenovelas, un medio más solvente. Pero muchos han permanecido fieles”.

Santiago García tiene lo que quiere. No le ha hecho falta venderse. Vive a unas cuantas cuadras de su teatro, en otra casa colonial del barrio La Candelaria. Y sigue haciendo papeles pequeños en obras. Como en A manteles, en la que canta una canción y desaparece. Un nuevo espejo cada función.

 

Por Iván Bernal Marín

Publicado originalmente en la revista Dominical, de El Heraldo:

http://www.elheraldo.co/relatos/santiago-garc-a-o-el-teatro-sin-tentaciones-comerciales-32488

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Daniel Estulin apunta su voz incendiaria a Wikileaks

Daniel Estulin asegura que Wikileaks es en realidad un instrumento de la CIA. ¿Cómo puede ser posible? Como parte de una agenda a largo plazo para justificar el cierre definitivo de Internet, por parte del Gobierno de Estados Unidos. Él es reconocido por su reveladora investigación sobre una sociedad secreta llamada el Club Bilderberg; libro alabado por Fidel Castro, y que ha vendido 5 millones de copias en 81 países. Una biblia para miles, que creen que el mundo es controlado por una élite de poderosos.

Para otros, solo otra manifestación más de las siempre vigentes tendencias cospiranóicas. Una particularmente exitosa y popular.

El ex agente de la KGB, nacido en la Unión Soviética hace 45 años, habló con EL HERALDO en Bogotá sobre esta y otras teorías conspirativas. Vino a Colombia a presentar su nuevo libro: Desmontando Wikileaks, en el que revela una serie de documentos, informes, y vínculos secretos de la organización informática liderada por el hacker Julian Assange. Evidencias para demostrar que la mayor filtración de documentos confidenciales en la historia, es solo otro engaño más en “un mundo de humo y espejos”.

Guerrero de la verdad y profeta contemporáneo, o gurú de la paranoia colectiva que se expande por Internet. Lea, y decida lo que cree.

 

¿Qué mensaje les envía a sus miles de lectores? Los que buscan en su obra una luz sobre lo que realmente pasa en el mundo.

Por encima de cualquier otra cosa, el de no creer nada a nadie. Comprobarlo todo, no dar por hecho nada, y pensar de forma independiente. En este sentido hago un hincapié muy importante: Todo lo que estoy diciendo es una mentira, hasta que tú lo puedas comprobar.

El hecho de que seas lector mío, no quiere decir que te estoy diciendo la verdad. ¿Y por qué hay que asumirlo? De la misma forma, cuando sale una noticia en CNN o en The New York Times, no entiendo por qué la gente da por hecho que lo que le están diciendo es la verdad, si casi siempre le mienten descaradamente a propósito. Esos medios de comunicación no tienen ninguna intención de contar la verdad. Ni razón para hacerlo. No trabajan para los pueblos, sino para sus dueños, los que pagan sus sueldos y definen esa verdad entre comillas que sale.  Su verdad.

La gente me pregunta, qué opinas de tal y tal noticia. ¿Qué importa qué pienso yo? ¿Para qué les importa mi forma de entender la noticia.  Toma la información y búscate entenderla desde tu perspectiva; indaga, busca, pregunta. Es importante la libertad, tu nivel de ser independiente como ser humano.

 

Si lo que dice es cierto, ¿no pone en riesgo su vida?

Yo vengo del mundo de espionaje, conozco los riesgos. Los riesgos que estoy tomando son riesgos calculados. Hay cosas que puedo contar que no estoy contando, porque ya son demasiado espeluznantes. Aunque en mí libro El Imperio Invisible hay un capítulo que habla del terrorismo atómico. Se explica que muchas de las cosas que nos cuentan que han sido coche bombas, en Bali, en Oklahoma City, no han sido sino mascaradas, como atentados mini-nucleares.

Claro, después de Bilderberg era el momento de indagar más, de tocar otro fondo; hacer a la gente criticar las cosas aún más. Que lo miraran de una perspectiva mucho más crítica. Es el aporte que estoy realizando. No quiero salvar al mundo, no soy Superman. Solo son cosas que me preocupan como ser humano, y las quiero indagar. No tengo agenda oculta, ni soy desinformador del Club Bilderberg. Soy una persona interesada por estos acontecimientos, y que los quiere compartir con sus lectores.

 

¿Cómo lo ha ayudado sus 12 años de experiencia como agente?

Ayuda a entender cómo funciona el mundo, cómo funcionan las cosas. Ayuda a entender lo que sale en la televisión, las noticias de la guerra de Afganistán, Iraq, África, conflictos bélicos que son mentira y que te los está contando constantemente CNN. Uno ve una batalla campal entre talibanes y no sé quién, y está CNN de por medio. La pregunta que tengo yo es como carajo estos hijos de la gran puta se enteraron que ahí estaba una pelea. Porque Taliban seguramente no les había dicho nada. Es como los medios manipulan las percepciones…

 

¿Cree que esto se refleja en medios locales?

A nivel internacional es con acontecimientos históricos grandes. A nivel local es con cosas locales. Si hablan de una trama que involucra a un político con vínculos a una editorial, obviamente van a tratarlo de una forma. Si es vínculos con intereses al presidente del país, de otra forma. Si es un grupo con vínculos a una editorial que es competencia, lo tratarán de una forma completamente distinta. Pero es lógico, yo no tengo ningún problema con eso.

Mi labor es simplemente tratar de sacar esas cosas a la luz. No soy un crusader, como los de películas americanas. Son cosas que creo, tal y como está el mundo, que merece la pena luchar contra ellas. Para el bien del mundo, del futuro.

 

Entonces, ¿cuál es su objetivo?

Como le dije a Fidel Castro, nuestro deber como seres humanos es asegurar la supervivencia de la especie, para que de aquí a dos millones de años seamos miles de millones de personas viviendo en todas las galaxias del universo. Ese es el objetivo del ser humano, que no dejemos de existir como especie.

Para eso lo que tenemos que asegurar primero es que somos libres, en todo el sentido de la palabra. Porque los ricos nos quieren esclavizar.

Es lógico también, no es nada personal, simplemente nosotros queremos ser libres y ellos quieren que seamos esclavos. Pero yo no quiero ser esclavo de nadie, y tampoco quiero hacer daño a nadie. Para eso, necesito que la masa social entienda lo que está pasando. Es la labor que estoy desempeñando: arrojar esta luz de mi verdad, que no tiene que ser LA verdad, pero es MI verdad.

Seguramente me equivoque en algunas cosas, pero como analista de contraespionaje soy capaz de articular muchos datos, y crear una estructura que puede explicar muchísimas cosas. No todas, pero ayuda a la gente a entender mucho mejor de que manera nosotros formamos parte de esta gran manipulación mundial, este lavado de cerebro por parte de los poderes. Es lo que hecho con Bilderberg y el Imperio Invisible.

 

¿Cómo comenzó esta especie de gran misión periodística en busca de la verdad?

Yo no soy periodista, soy investigador. Nunca he sido periodista. Yo vengo del mundo del espionaje, pero he hecho muchas cosas en la vida. Trabajé en una gasolinera, vendiendo periódicos, conducía taxis. Cuando era chaval, cuando salí de la universidad, escribía poesías. Empecé mi carrera como ingeniero mecánico, no la terminé porque no quería ser ingeniero. Me estaba buscando a mí mismo. Cuando salí de los servicios de espionaje, no sabía qué hacer. Mi única fuente de ingresos estaba a punto de desaparecer. Pensé, tengo muchas cosas que decir. Pensé: por qué para establecer una credibilidad periodística, de alguna forma para mí Daniel Estulin, no escribo un libro sobre este grupo de gente, club Bilderberg. Y es que, hasta cierto punto, fue gracias a Bilderberg que me metí en el mundo de contraespionaje.

 

¿Cómo es eso?

Un amigo de mi abuelo me contaba en el año 92, mucho antes de que me enlistara, algo que iba a pasar en Canadá en 1995. Decía que en Canadá iba a separarse la parte francófona de la anglófona, a través de un referendo en Quebec. ¡Me pareció una locura! Igual que cuando ahora le cuento cosas a la gente y les parece una locura. Llegó el 95 y todo comenzó a pasar tal como había comentando este señor. Pensé, si este presidente, este ministro, no manejan nada, entonces ¿quién manda en el mundo? Este señor me hablaba de un tal club Bilder-no-se-que, alemán, suizo, belga o algo. Era este, el club Bilderberg. Por eso cuando salí del servicio pensé: puedo hacer un libro de esta gente; ya sé mucho de ellos. Llevaba desde el 94 investigando. Y así empezó esta historia. El libro se convirtió de la noche al día en un acontecimiento casi mundial. Ahora es un libro mítico que se ha traducido a 51 idiomas, en los 5 continentes. Esto da el prestigio y la credibilidad necesaria para abrir y hacer muchas cosas. De ahí ha venido El imperio invisible, y ahora este libro sobre Wikileaks.

 

Usted tiene mayor receptividad en América Latina que en Europa. Muchos de sus libros solo se han editado en castellano. ¿Cómo se interpreta esto?

Donde hay menos influencia de los medios masivos de comunicación, hay más receptividad. En América Latina, que ha vivido mucho tiempo bajo el yugo de la droga, cuando yo hablo del negocio de la droga entienden cómo funciona;  los colombianos, los peruanos, argentinos entienden. No es lo mismo que contárselo a un tipo en Eslovenia, que no entiende nada. Si yo te estoy diciendo que el lavado de la droga se hace a través de Wall Street, que las grandes empresas participan y también venden droga, tú entiendes lo que estoy diciendo. No es lo mismo para alguien en Bielorrusia.

Aún así estos libros han levantado muchísimo interés, porque hay tanto para todos. Hablo cómo Bilderberg destrozó la Unión Soviética y por qué. Entonces en Rusia también lo siguen. En cuanto a Norteamérica he ha hablado de este intento de destruir Canadá, el acuerdo para unirlo a Estados Unidos. Por alguna razón, este libro La Verdadera Historia del Club Bilderberg, , tiene algo mágico. Un nexo de ingredientes que lo hace irrepetible. Hace que la gente en Colombia, Perú, se levante por miles. En el evento de firma de libros en Bogotá había gente que venía desde Calí. Esperaron por cuatro horas en una cola con mis seis libros. Y yo no soy un Beatle.

 

En sus libros dice que The Beatles fueron parte de un plan maquiavélico. ¿Qué cosas son las que dice que forman parte en esta gran manipulación de la que habla?

Yo hablo de la música rock n’ roll como concepto. En contraste con la cultura clásica. Todas estas degeneraciones del mundo del arte, como el rock n’ roll, el rap, están hechas a propósito en un laboratorio. El objetivo es destrozar, borrar de la faz de la tierra la grandeza universal del ser humano. Convertirlo en un animal insensato es el objetivo. Ese siempre ha sido el intento, y no ha cambiado.

Porque un ser humano indomable, ético, honrado, honesto y valiente, no puedes gobernarlo. Porque así no vamos a arrodillarnos nunca a un rey o una reina. No no los vamos a permitir jamás.  Solo esclavos analfabetos, simplones y subnormales, permitirían que un rey o un presidente nos gobernara sin nuestro consentimiento.

Estuve en Perú el fin de semana. Estaban cenando en el restaurante del hotel donde estaba alojado todos los ministros del nuevo gobierno, celebrando. Empecé a escuchar sus conversaciones. Son una auténtica banda de subnormales. Yo a esa gente no le encargaría ni limpiar mi cuarto de baño, y van a gobernar a la gente de Perú. ¡No puede ser! El Humano, con mayúscula, no permitiría que un animal de compañía lo gobernara.

 

¿No es su postura muy dura, radical?

No, es humana, platónica. De una persona que se ama a sí mismo como todos deberíamos amarnos. Cuando te insultan, cuando te toman como idiota, cuando un defenestrado intelectual se ríe en tu cara, no podemos dar la espalda. Tenemos que pegarles fuerte.

 

¿Qué descubrió de Wikileaks?

Lo que me impulsa a hacer el libro es un informe que vi hace un año del gobierno ruso. Un informa medio privado, accesible para la gente de dentro. A Julian Assange lo conozco como personaje hace muchos años. Era un chaval joven, que pertenecía a un grupo de hackers informáticos en Alemania que se llamaba Chaos Computer Club, en Hamburgo. Muchos de ellos trabajaban para la KGB. Assange no, era muy joven, pero el líder, Karl Koch, inventor del famoso troyano, trabajaba para la KGB. Es un caso hecho en laboratorio, que estudiamos. Cuando apareció todo esto de Wikileaks, vi a Assange en la tele, recordé todo esto. Pero no me interesaba mucho hacer el libro hasta que llegó este informe, interesante de verdad.

El informe de los analistas de los servicios de espionaje ruso hablaba del procedimiento para cerrar Internet. Yo siempre había pensado que ese era el objetivo principal, y los analistas rusos hablaban de lo mismo; y ellos no son psicópatas, son analistas barajando teorías, que no son para consumo público.

Ese informe hablaba de que el gobierno americano fácilmente puede cerrar la red, utilizando algún acontecimiento como 11S o Pearl Harbor. Los rusos piensan que será un ataque mininuclear, un autoataque, autoorquestado, contra un centro nuclear americano. Causar unos 400 mil muertos y echar la culpa a hackers chinos, para tener la excusa necesaria para cerrar Internet. Cuando vi esto, creí que era el momento de desmontar la operación Wikileaks. Yo sabía que la operación es de la CIA, porque los tipos que están metidos dentro del consejo, las empresas que financian Wikileaks, son unas personas con vínculos muy fuertes con la CIA americana.

 

¿Es decir que lo usarán para cerrar Internet?

Wikileaks no va a ser el argumento. Es una herramienta, que sigue muchos objetivos al mismo tiempo. Uno es cerrar Internet. Otro es hacer entender el mundo de una forma distinta. Muchos documentos que están dentro de Wikileaks seguramente son falsos. Por ejemplo, de Afganistán se han filtrado 200 mil páginas de documentos, pero todos son de archivos digitales. No son documentos. Documento es algo que puedes tocar con la mano. Son archivos que solo salen en la pantalla de tu ordenador, y esto no vale nada. Son cosas fácilmente falsificables. Hasta que no ves un folio, con el sello de un experto que verifica que es un documento original, es un documento falso. En las 200 mil páginas de “documentos” de Afganistán no hay ni una palabra sobre el único negocio de valor en ese país hasta hoy, que es la droga. ¿Cómo es posible eso? Es como si hablaran de las Farc y no hay ni una palabra de la droga o el secuestro. Algo falla ¿no? Digo yo. Así va eso.

El 90% de la información del libro sobre Wikileaks está en Internet. Todas las fuentes, referencias que pongo, notas de texto, tecleas el link y te aparece en Internet. Quiere decir que cualquiera hubiera podido hacer este libro. Solo que yo como analista tomo las piezas y ponerlas en pie, y dar sentido a eso. La información está tan al alcance tuyo como el mío. Eso quiere decir mucho. Por eso deciden cerrar Internet. Por todo el alcance que hay hoy de la información. Y eso es conocimiento del poder.

 

¿Y cómo investigar situaciones semejantes a nivel local?

Bilderberg es la antigua alianza de la Otan. Ahora tienes el Consejo de Relaciones Exteriores, el grupo americano hermano de Bilderberg, sólidamente unidos. Allí está gente del mundo de la política, periodistas; gente como Angelina Jolie también es miembro. Su imagen proyecta mucho a nivel de propaganda. Luego tienes relaciones como la Comisión Trilateral. Ahí es donde entra ya gente de América Latina, porque es América y Europa-Asia. Allí ya tienes miembros de Colombia.

En Trilateralcomision.org encuentras la lista de los miembros de todos los países. Puedes ver los colombianos metidos quiénes son. Es como una telaraña. Te metes, los ves, y en seguida tú como colombiano sabes quiénes son, sabes a quién está vinculado. Hay otra página web llamada Namebase, que hace la relación entre varios nombres. Pones David Rockefeller y va a salir todos los vínculos, a quién está relacionado. Te salen links a todos, lo que ha salido en medios de comunicación, como una telaraña de este tipo y los demás nombres. A través de un programa informático lo pone en orden. A partir de ahí puedes ver  a quién está enlazado en Estados Unidos, qué vínculos tiene con algunas organizaciones de finanzas, fundaciones de Washington. Y ahí por lo tanto tienes una imagen mucho más clara, es mucho más fácil descifrar su política, sus intenciones ocultas. Así funciona el mundo de la investigación real.

¿Qué está investigando ahora?

Yo siempre tengo 10 o 12 cosas que estoy investigando, simultáneamente. Son cosas que no hablo casi nunca. Pero bueno, podemos hablarlo ya que me preguntaste.

Para entender cómo funciona este mundo, pensar solo en política pura y dura es absurdo. Mucha de esta gente son satánicos, seguidores de masones. Para entender cómo funciona todo tienes que seguir la política, al mismo nivel de lo oculto: numerología, simbología, historia oculta, historia general; todas esas cosas que pueden parecer una chorrada.

El asesinato de Kennedy es un asesinato masónico puro. La fecha de su muerte no fue elegida al azar. El 22 de noviembre, 1122. Dentro de la numerología oculta son de los números más importantes que existen. Cuando matas al rey, uno que es más débil que el rey se hace con su poder. Por eso lo mataron ese día. Investigas su asesinato y descubres hasta qué punto los masones, la gente que lo ha matado, han ido muy lejos para asegurarse de cada detalle de este asesinato. Estaba muy bien cuidado. Porque si no, la transición del poder no se cumple.

 

¿No cree que sean coincidencias, a las que se le atribuyen significados descabellados?

Puede parecerte una idiotez total, pero a ti no te tiene que parecer ni bien ni mal. Simplemente no puedes entender el asesinato de Kennedy si no tomas en cuenta estas cosas.

No puedes entender por ejemplo la muerte de Stanley Kubrick,  cuatro días después de entregar la versión final del director de Eyes Wide Shut. 7 de noviembre de 1999. Mucha gente piensa que le mataron, su mujer, su familia. Ahora, ¿hay alguna prueba de que le mataron? No sabemos, pero hay indicios. La película más famosa de Kubrick es 2001 una odisea espacial. Si lo tomas como el uno de enero de 2001, y cuentas desde la fecha de su muerte hasta ese día, son 666 días. Te puede parecer una coincidencia, pero cuando empiezas a ver estas coincidencias a diestra y siniestra, deberías de entender que no son coincidencias.

 

¿Y tales circunstancias dónde se ven actualmente?

Miras que la industria discográfica, Hollywood y todo el entretenimiento, es un sistema de control en manos de gente poderosa. Es la mejor forma de controlar y lavar el cerebro. Muchas veces estás viendo videos, de Rihanna, de Eminem, ves que hablan de ciertos conceptos. Rainman, que significa el diablo, y si lo tomas como verbo, como to rain, ves que te muestran llover dinero, riqueza, mujeres. La canción Umbrella está hablando de cosas absolutamente diabólicas. Imágenes de agua que forman como cabeza de Bahomet. Son videos hechos en laboratorio, situaciones controladas, no es ninguna casualidad.

Tú a la gente no le puedes hablar de estas cosas, porque a la gente ya les va. Si resulta grande Bilderberg, imagínate esto. Bilderberg viene de una organización que se llama Sinarquistas, en 1921. Apoyaron a Hitler en la segunda guerra mundial. Pasa por la nobleza veneciana, el antiguo imperio romano. Te das cuenta que es una conspiración gigante.

Pero claro, cómo le vas a explicar eso a una persona que ve CNN todos los días.

Por eso digo: bienvenido a este mundo de humo y espejos. Un mundo paralelo, donde todo está absolutamente al revés. Pero ese es el mundo real. No esté nuestro, esta terraza donde hablamos. Este es una fantasía, Alicia en el país de las maravillas. Esto no es real. Y por eso lo he escrito, son cosas fascinantes.

 

¿Qué dice sobre estas teorías que proliferan ahora con Internet? ¿Sobre seres reptilianos que controlan todo y se tomarán el mundo?

La teoría de David Icke. Es lo que es, teoría conspiranóico-freaky. Te das cuenta que la gente que más tiempo y más dinero gasta en tramar conspiraciones son los gobiernos. Es muy fácil de entender. Si tienes mil personas, todos hablando del atentado nuclear de Oklahoma City, y cada uno recuerda una cosita que ayuda a poner en pie esto, para Rockefeller es muy malo. Lo que tienes que hacer es fragmentar estos mil en grupitos de 10 personas y hacerlos pelear entre sí. Entonces, van lanzando conspiraciones. Área 51, Haarp, Kingtrail, hay de todo.

 

¿Cree que Haarp y todo eso son falacias?

Haarp es una cosa que a nivel científico es legítimo. Tiene que ver con registros de los cambios solares. Por otra parte, si causa terremotos o no, no tengo ni idea. Pero desde luego no me meto ahí para discutir con dos que no saben tampoco nada. Porque hablar en vacío, sin información donde apoyarlo, y utilizando un video de Youtube como argumento, es absurdo. Son como: “mira Haarp existe, te mando el video de Youtube”. ¡No jodas! Por eso crean estas conspiraciones de hombres reptilianos, todas estas cosas. No hay que creer en esto. Porque nosotros, el ser humano, somos lo más bello que hay en el mundo. Pensar que hay algo extraterrestre que lo supera es una locura. La capacidad intelectual del ser humano puede cambiar la historia del universo. Podemos conquistar el espacio.

Es una temática habitual lo de los poderes ocultos que controlan todo. Como concepto es una cosa habitual, tema de muchas películas y obras. Se remonta mucho en la historia, y los que escribimos sobre esto tenemos este telón de fondo.

 

¿Y el cambio climático? ¿Hay teorías y evidencias a favor y en contra?

No existe. No hay cambio climático. Lo que están haciendo  con el cambio climático es decir: basta de crecimiento, ya es mucho, basta, no hay más. Si no hay crecimiento, no hay desarrollo. Si no hay desarrollo, no hay avance de una población. Son las mismas personas que están promoviendo crecimiento cero, volver a las raíces, volver a las cuevas, comer pasto. ¡No! Tú come pasto, yo como cosas ricas. Nuestro objetivo es colonizar el espacio. Estamos en un planeta pequeño, con recursos naturales limitados. Pero no somos amebas o bacterias, somos 7 mil millones de pensantes, que podemos descubrir principios elementales de la naturaleza y conquistar todo aquello. Y esto no tiene igual. Y la gente poderosa como Rockefeller no quiere que lleguemos a eso, porque entonces nos deja de controlar. Ni locos vamos a permitir que nos controlen. Por eso inventan todas esas cosas.

 

Pero la contaminación viene incrementando ¿Cómo decir que no afecta en algo?

Esto no existe, todo esto. Está hecho a propósito para ralentizar el crecimiento de los países. Estamos en un periodo que se llama enfriamiento global, que son ciclos de 100 mil años.  Estamos justo en medio de este ciclo. A nivel histórico, si miras unos 400 años atrás, estas mirando por ejemplo que en Tennessee la gente patinaba. Todo esto que tenemos, la actividad de volcanes, todo está vinculado con ciclos solares que cambian cada 15 años. Explosiones que estás viendo en el Sol, afectan directamente todo lo que hemos visto: los terremotos en Japón, Chile, Estados Unidos, Haití. Son ciclos solares que afectan eso, no el hombre.

Esto se remonta a 2,6 mil millones de años. Porque los dinosaurios murieron no por una explosión de un asteroide, sino por lo largo y ancho de la historia del  planeta tierra. Tiene medio billón de años. Estos ciclos siempre se han producido, y han llegado al punto que han borrado de la faz de la tierra todo lo que vivía. Y luego, un poco más tarde, se criaron otras cosas que eran más poderosas, con vertebras, y poblaron otra vez la Tierra. Es la evolución. Llegará el momento que nos moriremos todos nosotros también. No porque Rockefeller quiere que nos muramos. Llegara un punto en que simplemente la civilización dejara de existir, y llegará otra.

 

¿Tiene algún mensaje para los colombianos?

Lo más importante es entender cómo funciona el dinero. El dinero no tiene ningún valor intrínseco. No hace mover el mundo, es nuestra capacidad intelectual la que puede cambiar el mundo. En ese sentido, es imprescindible no seguir la política monetaria de EU. Es una idiotez total. Sino crear un estado-nación; invertir en el país, la infraestructura, desarrollar a nivel interno, construir centros nucleares, trenes de alta velocidad. Porque crecimiento y desarrollo es directamente proporcional a densidad de población. Y a lo largo de historia, han avanzado los estados que han creído en esta fórmula de progreso y desarrollo. Siguiendo a grandes pensadores, Nicolás de Cusa, Leonardo Da Vinci, Leibniz. Somos únicos e indivisibles, y no podemos dejar que nos laven el cerebro estos hijos de la gran puta. Quieren hacernos pensar que somos una masa sucia subnormal animal, y no lo somos.

 

¿Qué dice a los que lo tachan de loco, y se burlan de las supuestas conspiraciones?

Antes lo hacían. Pero ahora no. En junio pasado he dado un discurso en el Parlamento Europeo. En Internet encuentras todos los videos. Y el Parlamento no es exactamente un psiquiátrico. Allí no entra ni el presidente de Colombia. Ahí estaba yo, dando un discurso histórico sobre Bilderberg. He estado con Castro. Te puede gustar o no. No tiene importancia, el hecho es que Castro es una persona leyenda, que ha estado con todos los presidentes. El hecho de que haya leído mi libro, que le encantó y me invitó, habla mucho. He estado con Chávez, en Venezuela. Di un discurso a los jefes de estado mayor, a los embajadores de Alba, me reuní con el jefe de inteligencia militar. Estuve con el presidente de República Checa.

Quiere decir que tacharme de conspiranóico ahora mismo, complicado. Todo lo que yo cuento se ata, es una lógica aplastante. Otra cosa es si quieres creerlo o no. Es asunto tuyo, pero si sumamos 2 más 2 y no te da 4, algo va mal.

 

Por Iván Bernal Marín

Lea la versión original publicada en la revista Latitud, del diario El Heraldo:

http://www.elheraldo.co/entrevista/estulin-apunta-su-voz-incendiaria-a-wikileaks-32499

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Miguel Torres, el siemprevivo

Miguel Torres cosechó aplausos con ‘La Siempreviva’ en Colombia y el exterior.

Entre hilos de humo, Miguel Torres recuerda bombazos secos, estampidas histéricas y tanques de guerra disparándole al Palacio de Justicia.

Los ojos al vacío, y la mente hundida en imágenes y ruidos de 1985. “Es una obra que creo que es necesaria. Hay mucha gente que no la ha visto, un público nuevo”. Aplasta la colilla contra el cenicero, y mientras se desgajan las últimas hebras grises lo anuncia: revivirá La Siempreviva.

Hace 6 años, en 2006, fue la última vez que la presentó. Había sido estrenada en agosto de 1994. Está basada en los trágicos sucesos de la toma del Palacio por las guerrillas del M19, y la retoma por el Ejército. Episodio de la historia colombiana en el que murieron un centenar de personas, entre las que se encontraba el presidente de la Corte Suprema y 10 magistrados.

También estaba entre las desaparecidas Julieta Marín, quien nació en la imaginación de Torres. Ella está inspirada en una desaparecida real, Cristina Guarín Cortés. La obra plasma la tragedia que no quedó registrada en las cámaras. Más allá de las explosiones que Torres sintió desde el noveno piso del edificio Santo Domingo, a una cuadra del Palacio donde estaba cuando todo sucedió. Retrata la cotidianidad de una familia de clase media, con una hija que se costea la carrera de abogada trabajando en la cafetería del Palacio. La tragedia de una madre que se rehúsa a aceptar que su hija esté muerta; de un hermano que intenta exigir una indemnización al Estado; de una casa convertida en inquilinato; de una mujer que enloquece y una familia que se desmorona.

“Se configuró una visión acerca del problema, trasladándolo a una familia en particular que sufre las consecuencias. En el inconsciente colectivo esa tragedia caló mucho”, dice Torres en su oficina en el barrio Teusaquillo. Fuma un segundo cigarro, a la sombra de un póster de su obra insigne.

Él es considerado uno de los padres del arte dramático en el país. En 1970 fundó el Teatro El Local, que desde entonces ha realizado 27 montajes, más de 400 temporadas teatrales, y ha participado en 25 eventos y festivales internacionales.

En sus 12 años de vida, La Siempreviva tuvo más de 600 funciones. Fue aclamada por la crítica, y descolló en eventos como el Festival Iberoamericano de Cádiz, España, 1996; el Festival Internacional de Teatro de Caracas, 1997; y el Festival Mundial de Teatro de La Habana, 1997, entre otros.

Sube y baja.

El Local comenzó en un pequeñositio, en la calle 53 con carrera 13. Fue adaptado como una sala con 80 puestos. “Ha sido como una montaña rusa. Con momentos de mucha actividad y de tranquilidad económica, y otros momentos inactivos, muy azarosos económicamente”.

El grupo salió de allí l y estuvo un tiempo “como en el vacío”. Luego, en 1985, compraron un lote en la calle 19 con carrera 3, con la ilusión de construir una sala. Nunca se concretó. Vendieron el lote y compraron una casa en la calle 11 con 2 del barrio La Candelaria.

Torres ganó una beca de Colcultura en 1992, con el proyecto La Siempreviva. Investigó testimonios de víctimas y personas cercanas al suceso. Escribió más de 10 versiones hasta que consolidó la dramaturgia final. Cuando debía empezar la obra, todavía no tenían sala. “Me quedé un día mirando el patio, y extrañado, pensé: aquí es donde hay que hacerla. Como una revelación. Y la hice ahí, y ahí fue que funcionó”.

La Siempreviva se presentaba en la terraza, en los cuartos y corredores de la casa. El público se sentaba alrededor, en la sala, en el comedor; invadía la intimidad de los personajes. Como un reality de televisión, solo que con actores, y en vivo. “Se creaba una relación voyerista, una cosa muy especial que hacía que el público estuviera inmerso en la obra”.

Había una gran carga de humor ácido. En el comienzo hay mucha festividad. Pero se van degenerando de tal forma las relaciones entre los siete personajes, que al final parece un manicomio. “La gente se comunicaba mucho con la obra”. Las familias de las víctimas del holocausto empezaron a frecuentar las funciones.

En sus reuniones para exigir respuestas del Gobierno, se compartían invitaciones. También empezaron a llegar asociaciones de paz y defensoras de los derechos humanos. Se volvió emblemática.

En 1995, los miembros de El Local empezaron a construir su propia sala. La terminaron en 2000. “Llegaron momentos de amenazas de paro, deudas y un ahogo económico muy grande que nos obligó a salir de la sala. De ese tiempo para acá, lo que hicimos fue prolongar la existencia de la fundación; no dejarla morir, pero la actividad decreció muchísimo”. Fue por la falta de apoyo, y la falta de un espacio teatral para poder trabajar las obras. Ahora, Torres prepara un nuevo montaje de La Siempreviva, para revivirla en noviembre.

Compromiso.

Torres estuvo en La Casa de la Cultura, fundada por Santiago García en 1966. “Fue un semillero. A partir de ahí empezaron a aparecer grupos que fortalecieron el teatro en la segunda parte del siglo XX. Comenzaron a crear muchísimo”.
El Local se concentró en la temática latinoamericana; los conflictos sociales y políticos llevados al juego teatral. “El trabajo en teatro es ser testigo de cosas que pueden quedar tamizadas a través de los medios; un poco veladas, ocultas, a medio decir. El teatro tiene un poder de veracidad escénico que es absolutamente insustituible”.

Torres hizo una obra sobre el secuestro. Escribió la novela El crimen del siglo, sobre el asesinato de Jorge Eliécer Gaitán. En 2000 ganó un premio de novela internacional con Cerco de amor.

El año antepasado escribió La paramorfosis, un parangón con La metamorfosis de Franz Kafka​. Trata de otro Gregorio que, en lugar de convertirse en cucaracha, sufre un cambio radical de pensamiento. Su familia uribista lo acorrala en su cuarto, no le vuelve a dar de comer y le daña sus escritos, cuando él empieza a poner en tela de juicio su ideología conservadora.

“No necesariamente el teatro tiene que abocar este tipo de problemáticas para ser buen teatro. Incluso una obra sobre un problema familiar, un matrimonio, puede revelar lo que está pasando en el país a través de un pequeño foco”. Torres resalta la gran diversidad de manifestaciones teatrales que se encuentran hoy, en contraste con las épocas en las que él comenzó. “Hay buena calidad, buenos actores, que no necesariamente están abordando grandes problemas. Pero sí problemas del individuo”.

Lo que no ha variado mucho son las barreras económicas para el arte. Las ataduras a la creatividad. El teatro sigue siendo esa montaña rusa de la que él estuvo a punto de caerse, en esos días en los que tenían que ensayar en apartamentos. “Muchísimos grupos no tienen dónde trabajar. El problema es económico. Si los grupos tuvieran una situación más holgada, podrían producir cosas más buenas, más frecuentemente”.

Las salas para presentarse siguen siendo escasas. La programación es apretada, y las obras solo pueden estar unos pocos días. No hay financiación que permita planear largas temporadas, pagar bien a los actores ni aspirar a escenografías costosas. Aplasta el tercer y último cigarrillo de este encuentro. “Eso también le da mucho valor al teatro colombiano. Las adversidades crean una manifestación imaginativa. Al no tener medios, hay que poner a trabajar la imaginación para sustituir muchas cosas que habrían sido hechas de otra manera”.

Suena contradictorio, pero es de una lógica aplastante. Si no hay más opción, la necesidad de vencer los obstáculos económicos desarrolla el músculo creativo. Para romper la cadena de la austeridad y la escasez, surgen ideas audaces, transgresoras; se despiertan novedosas formas de hacer las cosas. Como convertir una casa de familia en un escenario.

 

Por Iván Bernal Marín

Publicado originalmente en la revista Dominical, El Heraldo

http://www.elheraldo.co/documento/el-siempre-vivo-miguel-torres-32484

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Así canalizaron los medios hallazgos de Wikileaks

Moreno

Voces bajas, miradas alertas y nombres y cifras garabateados sobre servilletas hasta el anochecer, en un restaurante semivacío en Ginebra, Suiza. Era noviembre de 2010, la primera de las reuniones del diario El País, de España, con el hacker australiano Julián Assange. Cocinaban la desnudez definitiva de la diplomacia de Estados Unidos.

Se vivían los últimos días del año 1a.w., año uno antes de Wikileaks. La broma es de Javier Moreno, director de El País, de lejos el periódico más prestigioso del mundo hispanoparlante.

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Alberto Salcedo Ramos: la historia del contador de historias

Terraza del restaurante Donde Yiya, de comida costeña en Bogotá. Alberto Salcedo Ramos entrevistó aquí a decenas de amigos y familiares de Diomedes Díaz. El periodista barranquillero escuchó horas y horas de situaciones y anécdotas sobre el cantante vallenato.

Las que narraban mejor su historia, figuran ahora en su libro La Eterna Parranda, una recopilación con las mejores crónicas que ha escrito en los últimos 15 años. Otras cosas, “muchas, pero muchas otras”, las sigue considerando hoy “muy feas o de muy mal gusto”, para que se conozcan públicamente.

Alberto siguió las huellas de Diomedes por cerca de 4 años, y por 4 meses escribió las 60 cuartillas de Word que salieron publicadas en la revista SoHo. Fue lo que más le impactó, lo que a su juicio definía mejor el personaje, lo más representativo. Pero además, “la gente me echaba cuentos de muchas cosas. Cuentos sobre el problema de las drogas, muchos cuentos con mujeres. No los podría repetir, no estaría bien. Vi fotos de Diomedes en situaciones lamentables. Sus propios amigos tienen en sus casas esas fotos de él, y me las mostraban con una frescura”. El cantante siempre se negó a hablar con el periodista; Salcedo incluso se enteró de que Díaz llamó a su madre para que no lo fuera atender. Pero ya habían hablado.

El cielo en Bogotá amaneció hoy mal del estómago; afuera truena, llueve a cántaros y todo es gris. Adentro, el restaurante es acogedor, cálido, y a Alberto lo saludan desde las cocineras hasta el portero. La de Diomedes es una de las 27 crónicas que cupieron en su libro, de las 40 que había seleccionado en principio. Otra es “El Testamento del Viejo Mile”, de la cual también dejó cosas por fuera; solo que estas sí se pueden contar.

En los primeros seis meses después de que el samario Carlos Vives grabara La Gota Fría, su autor, el compositor guajiro Emiliano Zuleta,  recibió 400 millones de pesos por regalías. Cuando Alberto fue a su casa a entrevistarlo, había pasado un año desde que Julio Iglesias hubiera grabado esa misma canción. “El Viejo Mile hizo cuentas alegres: si por la grabación de Carlos Vives me entregaron 400 millones, por esta necesitaré tres o cuatro bodegas para guardar la plata”. Pero lo encontró furioso, “echando pestes” y amenazando que iba a demandar al cantante español. Lo único que Emiliano había recibido esta vez era un disco de cortesía y un reloj, imitación de Rólex, con una foto de Julio Iglesias en el talco.

“Quienes leen esa crónica quedan de pronto encantados por las cosas que cuento ahí del viejo, y no echan de menos esto”, pero él, como contador de historias, sí se arrepiente de no haber incluido la escena en el texto de su libro. Está ahora sobre el mantel a cuadros de la mesa. “El libro es como si hicieras un viaje por Colombia, están representados los temas que han marcado la actualidad nacional de los últimos años. Pero es la mirada de alguien que decidió bajarse del bus, y caminar; que decidió encontrarse más cercanamente con los lugares y personajes”.

En la portada se ven músicos tocando tambores y clarinetes. Más allá de que uno de los textos sea un extenso perfil del tormentoso ídolo del folclor vallenato, el título del libro alude a Colombia misma: un país sumido en una parranda eterna. Hay historias del conflicto armado, de víctimas de la violencia de todas las regiones del país, pero también de bufones, perdedores, y héroes comunes y corrientes.

“En varias historias está el tema de la parranda, no solo como fiesta, sino como disturbio de los sentidos, como espacio de irresponsabilidad. A veces uno utiliza la palabra ‘parrandearse’ algo para dar connotación de que ha sido derrochado irresponsablemente, como los recursos públicos”.

La crónica del Salao encarna esta ambivalencia que ha definido el país en los últimos años: El pueblo que sobrevivió una masacre amenizada con gaitas.

En la contraportada aparece un comentario de un columnista del periódico ABC de España, Ignacio Ruiz Quintano, que dice que “el inglés tendrá a Guy Talese. Pero el español tiene a Salcedo Ramos”. Alberto considera a Talese el dios tutelar de todos los periodistas narrativos, el que mejor combina las dotes de reportero con las de escritor. Con modestia, entiende la frase como un halago bonito. “Las editoriales suelen usar eso para mercadear, y los escritores elogiados de esa manera suelen no enojarse”, termina con una risa amplia y la cara enrojecida.

Los lectores de EL HERALDO reconocerán a Salcedo Ramos como uno de los columnistas habituales del diario. Nacido hace 47 años en Barranquilla, criado por sus abuelos maternos en Arenal, Bolívar, también es autor de cinco libros de periodismo narrativo. Ha sorprendido con sus crónicas a los lectores de revistas como Arcadia, El Malpensante, Gatopardo de México, Ecos de Alemania, Courier International de Francia, Etiqueta Negra de Perú, Dinners de Ecuador, y SoHo, que lo bautizó como “el mejor cronista de Colombia”. Sus letras se han incluido en antologías en inglés, al francés y alemán. Ha ganado el premio Rey de España, el Premio a la Excelencia de la Sociedad Interamericana de Prensa y el Simón Bolívar en cuatro ocasiones.

Ante este alud de méritos, es caudaloso el listado de halagos que le dedican en los medios de todo el país. A lo cual, él recuerda una “ironía maravillosa” de Jorge Luis Borges… “últimamente tengo conflictos con los elogios que me hacen, porque siempre creo que se quedaron cortos”. De entrada parece una muestra de soberbia, pero se apresura a explicar a qué se refiere. “Los elogios pueden malacostumbrarlo a uno, hacerle daño. Si uno no sabe digerir un elogio, puede volverse perezoso, perder la motivación. Si uno cree que ya lo ha demostrado todo, que uno ya ha hecho lo que tiene que hacer, empieza como a morir un poco”, dice Salcedo Ramos.

Habla con frescura, intercalando palabras con estallidos de risas espontáneas. Gestos que certifican su modestia. “Me cuesta trabajo madrugar, no me gusta. Pero cuando lo hago por hacer mi trabajo, cuando tengo que hacer una crónica, lo hago con gusto… me levanto feliz, porque voy a hacer lo que me encanta”.

Asegura que conserva intacto el impulso de los periodistas jóvenes, recién egresados de facultades, y que apenas reciben su primera oportunidad de escribir. En sus palabras es palpable esa emoción, esa frescura de querer sorprender. “Me esfuerzo por contar la historia de la manera más honesta que me es posible. Muy sincera, emotiva… me gusta dejarme sorprender por la realidad. Si algo me toca, me gusta que lector sepa que eso me tocó. No me gusta hacerme el indiferente, tampoco hago alardes de sensibilidad. Procuro contar historias que me conmuevan. Confío que si me conmueven a mí, pueden conmover a los demás”.

Terminó su carrera de Comunicación Social y Periodismo en 1985, en la Universidad Autónoma del Caribe. Tenía 22 años. El paso del tiempo ha traído la obligación de ir madurando más y más, ajustando el rigor al escribir. “Si de pronto en algún momento, me sorprendo repitiéndome, me castigo con una dureza que no tienes idea, borro eso. Si noto que ya utilicé el tono, las cosas que digo, las figuras literarias”. Ha tenido que escuchar miles y miles de historias a lo largo de todo el país, pero gracias a ese madurado rigor ha evitado caer en confusiones, repetirse, o dejar de contar historias que sentía necesario contar. “He contado lo que he querido contar, ni siquiera porque sea muy listo, se refiere a que he sido necio y persistente”.

Acaba de lanzar La Eterna Parranda, y lo presentó en la feria del Libro en Bogotá. Ciudad donde vive, donde lee de a 2 a 3 libros cada mes, donde oficia como profesor de la Universidad Javeriana, desde donde viaja a dictar talleres internacionales de periodismo para la Fundación Nuevo Periodismo Iberoamericano.

Ahora está bajo los tragaluces del restaurante, protegido del frío y el agua. Se ve la playa, palmeras, tucanes y guacamayas, dibujados en una cortina de cuentas multicolores. Los muebles y las ventanas son de un marrón envejecido, y hay botellas de Old Parr como decoración. Pidió un tinto luego de almorzar arroz con coco, tal como hiciera el sargento William Pérez cuando le contaba sobre su falta de apetito en 10 años de secuestro.

Así comienza su crónica El enfermero de los secuestrados, con el militar comiendo con voracidad de camionero. Era en otro restaurante, también de comida costeña, como aquí. Donde Salcedo debe estar cómodo, donde ha escuchado tanto de lo que ha contado.

Solo que por esta vez, él es el entrevistado.

¿Sinatra es a Talese lo que Diomedes es a Salcedo?

Es una analogía que quise evitar, tratando al máximo de hablar con Diomedes. No quería que pensaran que lo dejaba de entrevistar porque Talese dejó de entrevistar a Sinatra. Ni él dejó de hacerlo, ni yo; sencillamente los dos personajes no quisieron colaborar. Más allá de esa circunstancia, las dos crónicas no tienen prácticamente nada en común. Son personajes distintos, dos universos diferentes. Sinatra era un lord delante de Diomedes. En realidad, a mí no me interesaba concentrarme en la figura de Diomedes, sino él como expresión de una cultura.

 

¿Cómo así?

Cuando uno se ocupa de un personaje de estos, la gracia consiste en ver cuáles son los vasos comunicantes con el entorno social al que pertenece. El reto no es decir si era de una manera u otra, sino darle al lector elementos de juicio para entender porque el país produce ídolos de este tipo. Yo hice el intento de hablar con él, muchas veces. Mi intención no era lincharlo moralmente, ni someterlo al escarnio público. Mi intención era contar su historia con respeto a su derecho a la intimidad, pero también al derecho de los lectores de estar bien informados.

 

¿Cómo empezó Salcedo Ramos en el periodismo?

Empecé en el diario El Universal de Cartagena. Lo primero que cubrí fue la fuente de Judiciales. Después era un redactor volante que hacía el descanso de todo el mundo. Haciendo eso, aprendí claves de la vida periodística. La gente a veces tiene una mala percepción mía; primero que todo yo soy un periodista. A veces me dicen cronista como si perteneciera a un estrato diferente. Pero eso no me hace ni mejor ni peor, simplemente me hace distinto. Yo fui y soy periodista. Cubriendo fuentes aprendí a medir el pulso de la realidad, viajé por valles, montañas, cubrí inundaciones, cumbres antidroga, reinados de belleza. Me ensañaron a conocer el país.

 

¿Y cuándo comenzó con las crónicas?

En El Universal estuve seis años, y me publicaron muchas crónicas. Tenía libertad para hacerlo. Pero nadie me las regaló, nadie fue a la casa a tocar la puerta a decirme lo felicito, se acaba de ganar la posibilidad de hacer crónicas. No. Lo primero que ocurrió para yo hacer crónicas, fue que yo quise hacer crónicas. Para lograr eso, me tocaba sacrificar mi día libre que eran los jueves. El día que descansaba me iba para un pueblo a buscar una historia. Incluso al principio tuve un jefe de redacción al que no le gustaban las crónicas. Para publicarlas, tenía que esperar que descansara. Cuando se iba, yo publicaba una crónica. Todas esas cosas me llevan a concluir, un poco jactanciosamente, es que si uno está hecho de una pasta coherente uno no se deja extinguir, ¡uno va pa’ adelante!.

 

¿Cómo termina en Bogotá?

Vine a Bogotá en 1992, hace 19 años. Llegué a trabajar en un noticiero deportivo: Grand prix del Deporte. Al año siguiente empecé en el noticiero internacional Mundo 3. Luego tuve mi propio programa de crónicas en televisión, Vida de Barrio, que duró tres años. Cuando acabó, empecé a escribir crónicas en Soho, Malpensante. La crónica ha sido una pasión tan grande para mí, que hubo una época que no me las publicaban, y entonces hice un libro con ellas. Se llamó: De un hombre obligado a levantarse con el pie derecho. Fue para meter esas historias que yo quería contar y nadie me dejaba contar. Ya había publicado 2 libros, ‘10 juglares en su patio’, con Jorge García Usta, y otro que se llamó ‘Los golpes de la esperanza’, sobre boxeadores. Crónicas también.

 

¿Cómo haces para ser profesor, tener que revisar textos de estudiantes, organizar clases en otros países, y sin embargo, escribir crónicas con regularidad?

Me toca duro. Para escribir un escritor necesita comprar su tiempo, cómpraselo a sí mismo. La mayoría de gente que escribe en Colombia o trabajo como profesor, o como periodista. Entonces escribe su obra en el tiempo que le sobra después de hacer el trabajo del día a día. Kapucinsky siempre habló de la doble agenda: tenía unas historias que hacía para el medio que le contrataba, y las que él quería dejar como testimonio de su trabajo a lo largo de los años. Eso lo he aplicado bastante. No estoy de planta en ningún medio hace muchos años. En revistas como Malpensante y SoHo he podido contar con espacio suficiente para mis historias.

 

¿Y cómo hace para medir los tiempos? A Diomedes lo investigó casi por 4 años. ¿Cuándo sabe que tiene suficiente material?

Cuando los cuentos empiezan a repetirse. Cuando empiezo a notar que las cosas que me dicen los personajes que estoy entrevistando sobre un tema, ya se están repitiendo.

 

¿Por qué no ha escrito nada de ficción?

No descarto hacerlo algún día. La razón por la que no se me  ha dado por escribir ficción es porque la estoy pasando muy bien escribiendo no-ficción. En la medida que yo encuentre que la realidad está llena de sorpresas; que encuentre que la realidad me permite también hacer literatura, pero de no ficción; en la medida que encuentre que la realidad me permite aspirar a unas ciertas formas de la belleza a través del lenguaje, me voy a sentir bien allí.

 

¿Qué dice sobre los escándalos por ficción en el periodismo narrativo?

A cada rato veo periodistas que rectifican, y gente que hace investigaciones corrigiendo datos. Pero casi nunca veo rectificaciones de periodistas narrativos, es curioso. Creo que uno solo cuenta los hechos de manera diferente, pero el punto de partida es una materia prima sagrada: la realidad. No hay necesidad de inventar nada. La realidad escribe mejor que nosotros.

 

¿Cómo lanzar un libro ahora, cuando se vaticina la desaparición de los medios impresos?

Estas historias están hechas en formato libro. Son historias que aspiran a perdurar, a tener una duración más larga que la que da el papel del periódico. Creo que es la forma de dejar un testimonio sobre lo que es el país y la época que me ha tocado. Ese testimonio a mi me gustaría que fuera para todo el mundo, pero aspiro a encontrarme los lectores que me merezco, sean muchos o sean pocos. Hay una inmensa minoría, y es más inmensa de lo que creen muchos editores. Cada rato se está hablando de la desaparición de los medios, pero cada vez están publicando más y más cosas. De España me contactaron para publicar una crónica mía en una antología. Creo que uno debe tener claro cuál es su nicho; hay un nicho para lo que uno hace.

Yo escribo para las personas que quieren las historias. A las que no les interesan, a mí tampoco me interesan. Estamos a mano, entre criminales perfectos. Creo que las historias son necesarias, pero no soy tan iluso de pensar que para todo el mundo. Ahora mismo vas a un cambuche de damnificados por las inundaciones, y veras que por las noches alguien está contando historias. Es imposible sobrevivir sin historias.

 

¿Cree que una noción de espíritu Caribe ha jugado un papel en su prosa?

Total. La prosa mía tiene un ritmo que es del trópico, del Caribe. Yo crecí oyendo alimentándome con una gran tradición oral. En la Costa hay mucha gente capaz de mantenerte en vilo en una historia; gente que no tiene ninguna formación literaria, campesinos incluso, que son capaces de encantarte con una narración. Mis primeros acercamientos a la narrativa fueron a través de esas voces populares; después he tenido una formación académica, lo he estudiado. Pero sí soy depositario de una tradición, si me he alimentado de esa tradición y además soy orgulloso de eso. Si de algo me siento orgulloso, es de la tradición de narradores que he tenido en el Caribe.

 

Cierran medios impresos, crece Internet y a los periodistas jóvenes se les dibuja en las universidades un panorama pesimista. ¿Qué mensaje les envía a ellos?

Que tengan su proyecto. Los medios tienen un proyecto, y uno peca porque empieza a trabajar para un medio y a veces descuida el compromiso que uno tiene consigo mismo. Los medios son anteriores a ti y sobrevivirán sin ti. No tengo nada contra el hecho de trabajar en un medio, cuando he escrito para alguno lo he hecho siendo honesto, respetándolo, queriéndolo, siendo agradecido. Pero jamás pierdo de vista que tengo un compromiso conmigo mismo. Y a eso le he apuntado, a que mi voz no sea  la voz de ningún medio. Que la forma de mirar reflejada en mis crónicas, sea mi mirada. Yo invito a los muchachos a que sean así también. Que le apuesten a un proyecto personal. Cada vez van a cerrar más medios, se van a complicar más las cosas laboralmente para encontrar espacios. Pero si tienes un proyecto sólido, que lo cultivas y eres perseverante, en algún momento vas a ver los frutos.

 

Por Iván Bernal Marín

Versión original publicada en el diario El Heraldo.
http://www.elheraldo.co

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