Quienes visiten la Feria Internacional del Libro -Filbo este año podrán meterse a explorar una cueva. Está al fondo, en el pabellón 18. Es una sucursal de otra cueva que está a más de 1.000 kilómetros, en una esquina de Barranquilla. Y dónde hace ya varias décadas pasó sus noches, entre cerveza y cerveza, el máximo exponente de las letras colombianas.








