Una mujer grita desesperada, hasta la ronquera, en la puerta de un albergue en Manatí.
¡Estamos como en una cárcel!— brama Elena Julia de Caicedo a las puertas de su hogar desde hace un año, el colegio La Normal— Hace un mes que no viene el carrotanque. Nos toca recoger agua del mismo pozo donde nos bañamos. ¡Se nos pegan las sanguijuelas!
Elena, 48 años, lanza su rosario de tristes verdades agitando las manos al aire. Así pide que entremos a su albergue a corroborar sus palabras.














