“La meditación ayuda a medir los riesgos”

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Por 10 años, las reflexiones espirituales de Ramiro Valencia Cossio han acompañado a los viajeros en el cielo, por allá a 10.000 metros de altura. Y ahora, Planeta aterrizó en un libro esa década de columnas que el exministro, exgobernador y empresario ha publicado en la revista Avianca: se titula ‘Alimento para el espíritu’.

 

Con la misma resolución con que opina sobre el devenir político en sus columnas en El Colombiano, el autor habló con LR sobre la importancia de reflexionar y meditar para directivos y empresarios.

 

¿Cómo ayudan estas reflexiones a un ejecutivo o político?

Ante todo somos seres humanos. Si soy empresario, político, abogado, esos son roles, pero en último término tu esencia es el ser, y el ser humano. No importa qué rol juegas en la sociedad, tu experiencia personal interna es en último término lo que te queda. Yo soy igual a cualquiera, y hay interrogantes siempre en la vida. Quién soy, qué significa estar en el Universo, qué hay después si es que hay algo, vale la pena estar aquí y para qué. Interrogantes que se ha hecho el hombre desde el momento que fue capaz de pensar sobre sí mismo y de tener conciencia de que existía. Lo que uno rumia en el interior es lo que se va convirtiendo en sabiduría. Es solo una reflexión personal que estoy poniendo digamos en altavoz, pero sin ninguna pretensión de parecer una persona distinta.

 

¿Contribuye la meditación?

Sin duda alguna. En la medida en que el ser humano vaya construyendo una armonía entre el cuerpo, la mente y el espíritu, es una persona más integral; va encontrando una razón de ser en todo lo que hace. Va teniendo una mente más focalizada, una vocación de servicio más auténtica. La gente lo percibe. Como uno se expresa cómo es, eso va marcando también las instituciones, los medios donde uno se mueve. Sirve mucho esa armonía interior que uno va buscando, y ese siempre estar tratando de ser coherente con uno mismo. Pero claro, todos tenemos falencias. Todos tenemos las manos un poco sucias y la cara untada de barro porque somos comunes y corrientes. Pero es que ese no es el problema, el problema es cómo caminas, tratando de estar en armonía con el Universo, con los demás y contigo mismo.

 

¿El libro presenta su ejemplo?

Yo no soy ejemplo de nada. Ojalá uno pudiera diferenciar el mensajero y el mensaje. Con estos cuentitos lo que uno encuentra es un toque que le llega para reflexionar. Si los lees vas a ver que te sirve para una conversación, para una charla, de pronto te da una claridad para una relación. Está ahí y eso ya no es de uno, el autor. Cuando uno escribe, lo que uno escribió ya se fue, y a cada persona le llega diferente. Entonces no es tanto primero quién lo dijo, eso no importa, segundo, qué dijo, sino cómo te llega a ti. Yo diría que un escritor cualquiera es como un pintor.

 

El pintor plasmó lo que él quería, pero cuando el espectador mira el cuadro, le llega de acuerdo con sus creencias. Es como las cartillitas que le daban a uno en primaria, que eran los dibujos pero en blanco y uno los coloreaba. Yo creo que así es también esto. Cada uno colorea la realidad de acuerdo con los colores que tenga adentro.

 

¿Y frente a las crisis, como la del Euro o el caso Interbolsa?

La meditación es una técnica muy sencilla. Primero, no tiene contenido, ni religioso ni filosófico. Es una gimnasia interior, es simplemente tratar de estar realmente en silencio mental, sin esfuerzo. En la medida en que te encuentras contigo mismo, te asientas en tu ser. Eso es todo. No es para oír música celestial ni que se la aparezcan a uno los ángeles. No, es esa armonía. Pero una persona meditadora no es que no tenga dificultades, tiene los mismos problemas que cualquiera. Pero la forma de afrontarlos es distinta. Yo creo que las crisis que vivimos los seres humanos, están dadas por los intereses. Por ese qué es lo que pretendo en la vida. Analice el problema de Interbolsa, y en el fondo hay un deseo de poder, de fama, de dinero. Y los deseos no es que sean malos, sino si son desmedidos o no desmedidos; qué sacrificas o que no sacrificas por el deseo. Entonces, las crisis no existen fuera de los seres humanos.

 

La crisis de Interbolsa no la estamos viendo caminando, no no, son los seres humanos, lo que pretendían. Por ejemplo, una pirámide. En último término, ¿con qué juega una pirámide?: Con el deseo ambicioso del que ahorra. Porque le están diciendo yo le estoy pagando el 20 o el 30%, es imposible que algo dé el 20 o el 30%. Pero como tengo ese deseo de atesorar, no caigo en la cuenta de que es imposible, que se van a acabar los fondos y que alguien los va a perder. Entonces fíjate, las crisis no son de las cosas, sino de uno. Todo lo de afuera es neutro, uno es el que las capta y las elabora; y las crisis las producimos somos los seres humanos.

 

¿Ser consciente de esto, ayuda a afrontarlo?

Por supuesto. Primero porque se miden también los riesgos. Si yo hago el objetivo de mi vida el tener dinero, me paro sobre cualquiera para obtener dinero. Esa es la diferencia. No es que tú no tengas, es que tú no te apegues a lo que tienes. Si mañana no puedo usar este saco, sino una camisa, ¿yo qué pierdo?. No pierdo nada. Entonces el problema está es cuando yo deseo de tal manera algo, que no importan los medios para conseguirlo. En ese sentido, ayuda mucho la reflexión interior, por supuesto.

 

Balance entre opinión y reflexión.

Yo en mis conferencias cojo un pañuelo y lo muestro. Es un tejido de dos hilos. Nosotros hablamos del revés y el derecho, pero es el mismo tejido. Todo lo que vos expresas es fruto de adentro, entonces adentro y afuera es lo mismo. Entonces, cuando yo hago una columna de opinión procuro no meterme en lo personal, sino analizar hechos. Lo que pasa es que unas son opiniones sobre el acontecer diario, político, económico, social del país, y el otro es una reflexión, sobre lo mismo pero desde el enfoque espiritual, no religioso sino del ser, de lo interior.

 

La opinión

 

Agripina Giraldo Especialista en yoga
“Es importante que los ejecutivos saquen tiempo para el yoga o la meditación, ya que así nivelan el sistema nervioso, y les da mayor seguridad, tranquilidad y control para resolver problemas”.

 

Iván Bernal Marín

(Publicado originalmente el 22 de julio de 2013 en el diario La República)

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Acerca de Iván Bernal Marín

Editor y periodista con estudios en filosofía. “La libertad del cronista permite contar mejor la verdad”, EMcC.
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