Una hacienda de lujo con aroma histórico

Salitre

Hay un lugar en el que la historia se entrelaza con el lujo y la naturaleza para brindar un hospedaje inolvidable. Una hacienda enclavada entre montañas boyacenses por las que alguna vez marcharon los ejércitos de Simón Bolívar.

Cuenta con 24 habitaciones que alguna vez les dieron resguardo a guerreros heridos en la batalla por la independencia, y que hoy le ofrecen refugio y confórt a otro tipo de guerreros, agobiados por otro tipo de batallas: las que se libran entre trancones y reuniones laborales de una oficina a otra.

Es la Hacienda del Salitre, un monumento de rocas, tapias y arcos coloniales en el corazón de la zona rural de Paipa, Boyacá. Su construcción data de 1736 (ordenada por la Corona Española); en la década de 1930 se convirtió en casa presidencial; y desde 1976 fue declarada Bien de Interés Cultural de Carácter Nacional, época en la que además fue adecuada como hotel campestre. Ahora, es un paraíso de aguas termominerales y relajación alejada de la urbe, para los ejecutivos que buscan desconectarse de la rutina y evocar de paso los orígenes de Colombia como Nación.

Así sea por un fin de semana

Desde la entrada, una placa advierte que está ingresando al lugar donde pernoctó Bolívar en su campaña libertadora de 1819, después de la decisiva batalla del Pantano de Vargas. Allí se encontró con el Coronel de la Legión Británica Jaime Rook. Lo explica el portero, un joven que además está vestido con uniforme de mayordomo de la época. Todos en el lugar visten así, cocineros, botones y guías históricos.

Tras el portón, una escalinata de rocas siempre húmedas se abre paso entre un manto de flores rosadas, púrpuras y blancas. Adentro lo recibirán vasijas de barro, terrazas, adoquines, una carretilla, un pozo de los deseos, una romántica capilla que parece sacada de un pesebre, y un coloso que se alza unos 30 metros al cielo. Es un árbol que pasó de ser vigía de las hazañas épicas de los próceres, a centinela del sueño de los turistas.

En el hotel, también conocido como Casona del Salitre, hay 20 habitaciones estándar, dos de lujo con piletas de entrada de aguas termales y dos suites. Paipa es un municipio frío, de bufandas y chaquetas. Pero adentro se conserva la temperatura cálida gracias a los robustos muros de bahareque, mezcla de cañas y barro. La televisión satelital y el minibar de cada una contrasta con las cobijas de lana de la región, los muebles de madera rústica y las lámparas colgantes que entibian el ambiente con su luz amarilla.

El contraste se acentúa en las opciones gastronómicas y de entretenimiento que se pueden encontrar entre los pasillos y salones de la Hacienda. Además de los amasijos típicos de la región, como las almojábanas, y platos tradicionales como el Cocido boyacense, en el restaurante El Mesón del Encomendero se ofrece una carta de cocina internacional, con una amplia selección de vinos importados y nacionales.

En las noches tampoco es necesario salir al pueblo, puesto que está la taberna El Rincón de los Próceres. Es un gran salón con sillones al pie de una chimenea, que crepita entre escudos de espadas cruzadas, cortinas carmesí y esculturas de porcelana; con una variada oferta de licores de alta gama y `canelazos` para lubricar una noche de tertulia.

No se preocupe por trasnochar. Al otro día podrá relajarse en una piscina de aguatermomineral enmarcada de cayenas , y aprovechar los chorros de fuentes naturales de origen volcánico. Muchos le atribuyen cualidades `milagrosas` para aliviar el dolor de músculos y articulaciones, estimular la circulación o dejar la piel tersa. Son las mismas fuentes que visitó en 1801 el naturista y explorador alemán Alejandro Humboldt, considerado padre de la geografía moderna. También hay terapias con lodo, masajes con aceites biológicos y exfoliación con algas, ricas en minerales como yodo, fósforo y azufre que prometen activar el metabolismo y ayudar a adelgazar.

Lo seguro, es que por un rato olvidará el significado de la palabra ‘estrés’. Y, como los soldados de Bolívar, podrá recargarse para el día que deba volver a la ciudad, su campo de batalla laboral.

 

De convento a punta de lanza del turismo en Paipa

La Hacienda tuvo usos tan dispares como convento o casa de retiro. ‘Es un monumento que ayuda a dinamizar la economía del municipio’, dice la alcaldesa de Paipa, Luz Amanda Camargo. El turismo es una de las principales apuestas del municipio, donde se realiza anualmente el festival del Lago Sochagota. Y en este propósito, la Hacienda es clave. Según la historia, fue adjudicada por la Coronaa la Compañía de Jesús en el siglo XVI, en la consolidación de la Colonia en las tierras conquistadas por Gonzalo Jiménez de Quezada. Los Jesuitas iniciaron la construcción de un convento de avanzada, pero fueron expulsados y la Hacienda expropiada.

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Acerca de Iván Bernal Marín

Editor y periodista con estudios en filosofía. “La libertad del cronista permite contar mejor la verdad”, EMcC.
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