Desechos hospitalarios en las playas

desechos playas

Residuos considerados de riesgo biológico fueron encontrados en el arroyo ‘El Platanal’, en Punta Astilleros, en Salgar, en Sabanilla y en el Muelle

Un bañista de una playa del Atlántico sale a revisarse el pie por un pinchazo repentino. No se encuentra una espina de eri­zo incrustada, sino una vieja jeringa. EL HERALDO descu­brió que la posibilidad de que eso le suceda a cualquiera no es tan remota; como tampoco que una resbalosa alga que se le enrede en la pierna resulte ser una bolsa de transfusiones sanguíneas, de un desconocido con quién sabe qué enferme­dades, de nadie sabe dónde.

El periodista de este diario encontró dese­chos hospitalarios injertados en la arena de cuatro playas del Departamento ampliamente distanciadas entre sí: Punta Astilleros, en Piojó, y Salgar, Sabanilla y Muelle en Puerto Colombia. También halló en el arroyo El Platanal, en Soledad.

Grave y totalmente ilegal, es el concepto unánime entre las autoridades de salud y medio ambiente al conocer el caso. Anunciaron investigar el ha­llazgo, ya que es indicio de un alarmante delito que podrían estar cometiendo algunas clí­nicas y hospitales del Atlánti­co: el vertimiento al mar y a los arroyos de residuos peligrosos para la salud.

No sería el primer problema causado por el mal manejo de la basura clínica, pero sí la pri­mera vez que se extiende como una infección hasta el mar. El 22 de julio de 2008 diez tone­ladas encontradas en Las Mal­vinas y otros barrios del sur de Barranquilla desencadenaron un escándalo nacional.

Hallazgo.

Never Avendaño dice que todos los días de sus 44 años ha hecho eso mismo que hace ahora a las 7:30 a.m. de un viernes, recoger y car­gar cuatro baldados de la ba­sura que escupen las olas, para mantener limpio el pedazo de playa Salgar frente a su caseta.

No solo recoge chancletas, troncos y botellas de detergen­te. “Siempre vienen inyeccio­nes y bolsas médicas de toda clase. Las arroja el Río”, dice, y eso que no se ha dado cuen­ta de que a pocos metros está una prueba que respalda sus palabras. “Diálisis”, se alcanza a leer en una bolsa de plástico que tiene dentro una mancha carmesí opaca, casi marrón, como las olas que la zarandean entre las piedras. Está en un costado del montículo de bra­sieres rotos, latas de sardinas y otros desperdicios apilados en el espolón número dos.

Es igual a la que estaba tirada en las ruinas de las obras de canalización del Platanal, solo que esa era más limpia y estaba acompañada de una jeringa. Es, además, muy parecida a la que yacía sobre los palos se­cos que cubren la playa gris de Punta Astilleros. Allí, la man­cha carmesí era más grande.

Por allí pasó el lunes el gober­nador Eduardo Verano. Aunque no se percató de la bolsa clínica, pidió a Cormagdalena, autori­dad del río Magdalena, un plan de limpieza y protección para los municipios costeros afec­tados por la basura que el río lanza a bocanadas, y por la que quizá llegó el saco plástico.

Acciones.

Alberto Escolar, di­rector (e) de la Corporación Autónoma Regional del Atlán­tico, CRA, vio las fotos de los desechos y envió una comisión de funcionarios a recorrer la zona costera, y visitar las posi­bles fuentes de contaminación: puestos de salud y clínicas.

Escolar no desestima que los desechos hayan llegado con el Río, como cree el casetero Ne­ver, pero advierte que también puede ser que las instituciones médicas de la zona no estén adoptando los mecanismos de disposición de sus residuos, establecidos por Ley. Es decir, que no los entreguen a una de las dos empresas autorizadas para hacer su transporte y tra­tamiento, sino que los viertan en cualquier lado.

Esta preocupación de la auto­ridad surge por los hallazgos en Punta Astillero, cuya contami­nación generalmente proviene del arroyo de Juan de Acosta, y en El Platanal, que apenas va rumbo a desembocar al Río.

Vengan de dónde vengan, hay esperanza de que la sal y las olas hayan destilado cualquier infec­ción, y la poca sangre se haya dis­persado en la espuma que sisea.

Desecho salgar

Este pulpo de plástico que flotaba en Salgar habría sido uti¬lizado para tratar pacientes con enfermedades de riñón.

¿Desactivados?

Puede que no solo las clínicas en muni­cipios ribereños en Atlántico y el país sean responsables de que sus desperdicios estén ti­rados allí, al lado de la salada piscina de cientos de niños y adultos. También podría ha­ber sido irregularidad de las empresas contratadas para su tratamiento, o perdidos de ba­sureros, precisa Luis Moscoso, Secretario de Salud.

El funcionario asegura que algunas de las bolsas pueden ser de líquidos endovenosos, y no de sangre aunque parezcan. Con la información que traen impresas es posible, además, determinar quién la produjo y quién la aplicó para qué.

Le pide a los bañistas y case­teros que detecten algún im­plemento médico en el mar remitirlo a las Secretarías de Salud, que pueden identificar su origen para hallar a los res­ponsables de la irregularidad.

Aunque el riesgo de los resi­duos es innegable, el funcio­nario sostiene que es bajo el peligro de que contaminen a un bañista, entre muchos mo­tivos, por el arrastre del mar. “Probablemente no contienen infecciones”, tranquiliza.

Lo que nadie puede determinar es la cantidad de estos desperdi­cios que puede haber a lo largo de toda la costa atlanticense. EL HERALDO encontró los que cualquiera vería a simple vista. No se sabe si hay más debajo de las pilas de basura amontonada por los caseteros, o sepultados por la brisa en la arena húmeda, que muchos usan para construir castillos, o enterrar su cuerpo hasta el cuello para una foto.

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5.000 salarios mínimos mensuales puede imponer de multa la CRA a los que no cumplan el manejo adecuado de sus residuos.

La Ley fue endurecida

El director (e) de la CRA, Alberto Escolar, sostiene que verificarán los puntos donde se acumula la mayor cantidad de desechos del Magdalena, así como ca­da clínica de la zona, para identificar si los desechos vinieron o no del interior del país. Coordinará con las corporaciones ribereñas para, en cualquiera de los dos casos, identificar a los responsables, y proceder a la investigación sancio­natoria. Explica que con la Ley 1333 de 2009 cuentan con nuevas herramientas para el comando y control de los delitos ambientales, y el incumplimiento del adecuado manejo de los residuos constituye uno. Ahora le podrían imponer multas de 5 mil salarios mí­nimos legales vigentes a los contaminadores, así como cierre definitivo. Además, puede aplicar medidas pre­ventivas a los que apenas están siendo investigados.

67 IPS investigadas por manejo de residuos

La Secretaría de Salud Distri­tal informó que la mayoría de las instituciones prestadoras de servicios de salud (IPS) de Barranquilla han acogido pla­nes de mejoramiento para ga­rantizar el adecuado manejo de sus residuos. Esto luego de que en 2008 la autoridad hu­biera detectado 216 entidades que incumplían con esta res­ponsabilidad.

De estas, 149 presentaron pruebas que demostraron que ya ajustaron sus procedi­mientos a lo exigido por la Ley. Pero a otras 67 se les inició un proceso administrativo para imponerles sanciones. Si hay mérito para una sanción final, puede ser una multa de hasta 300 salarios mínimos mensua­les legales, o el cierre del esta­blecimiento.

La autoridad de salud se en­carga de vigilar el manejo in­terno de los residuos en la ins­titución. Vigilar el vertimiento final corresponde a la autori­dad ambiental, que en el caso de Barranquilla es el Damab.

Medidas. El Decreto 2676 defi­ne las responsabilidades de las clínicas y hospitales en el tra­tamiento de sus desperdicios. En 2008 los funcionarios de la Oficina de Garantía de Ca­lidad efectuaron 670 visitas a las IPS, para verificar el tema. Visitaron clínicas de alta com­plejidad y puestos de salud de bajo nivel. A los investigados se les comprobó que no tenían manuales de manejo, biosegu­ridad, esterilización, y uso y reuso de dispositivos médicos.

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Sindicados en hallazgo de 10 toneladas en Las Malvinas rinden declaraciones

Hay 4 instituciones barranquilleras, las otras 9 son de Medellín.

Las 13 empresas investigadas por el descubrimiento de mon­tañas de jeringas, bolsas con restos de sangre, tubos de en­sayo y mascarillas de oxígeno en un lote de Las Malvinas en 2008 se encuentran esta se­mana rindiendo declaracio­nes ante el Damab, en la etapa probatoria, precisa Hughes Lacouture, director de la auto­ridad ambiental de Barranqui­lla. El 90% de las 10 toneladas de desechos hallados habían sido entregados a la empresa Asear por clínicas y hospitales de Medellín que tenían contra­to de la compañía Asei Ltda.

Tanto el Damab como la CRA, autoridad ambiental en los municipios, ordenaron la suspensión de los servicios que prestaba esta empresa.

Sin embargo, hay cuatro ins­tituciones barranquilleras im­plicadas. El Damab tendrá 60 días después de escuchar las declaraciones para determinar quienes fueron los responsa­bles del mal manejo de los re­siduos, y dictar la resolución sancionatoria.

La Secretaría de Salud Dis­trital ya absolvió a tres de las IPS barranquilleras en la par­te que le correspondía de la investigación. Los declaró no responsables del depósito fi­nal, pues demostraron que ha­bían contratado una empresa autorizada y se los entregaron debidamente para que se en­cargara de su tratamiento.

Las autoridades habían en­contrado en el botadero a cielo abierto instrumentos quirúr­gicos ya utilizados, que prove­nían de la Fundación Clínica Campbell, la Fundación Hos­pital Universitario Metropoli­tano y la Clínica Julio Enrique Medrano de Saludcoop. Por es­to, iniciaron un proceso para imponerles sanciones. Pero el 22 de diciembre la Secretaría las exoneró de los cargos, ya que tampoco halló pruebas de que los residuos hubiesen cau­sado daños en la comunidad o los recursos naturales.

Respecto a los residuos en las orillas de las playas y arroyos, Lacouture teme que la res­ponsabilidad también sea de clínicas del interior del país. “El río Magdalena es bañado por muchos otros ríos. Es posi­ble que en un municipio hayan arrojado los desechos, y la co­rriente lo traiga hasta nuestras costas”, dice el funcionario.

 

Por Iván Bernal Marín

Publicado en El Heraldo
http://www.elheraldo.co

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Acerca de Iván Bernal Marín

Editor y periodista con estudios en filosofía. “La libertad del cronista permite contar mejor la verdad”, EMcC.
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