Adiós al eterno contertulio de los lectores de La República

DonJorge

Jorge Hernández Restrepo aparecía de pronto una mañana en la redacción de LR, a pasos lentos que debían apoyarse en un bastón. Generaba entre los periodistas a su alrededor una onda de respeto, como quien toca una laguna adormecida, aunque no todos supieran que era el Presidente Ejecutivo. Quizá porque les sacaba en promedio 40 años de diferencia a la mayoría, y también, casi 30 centímetros de estatura.

 

Entraba, sonreía y saludaba como un entrevistado más. Uno corpulento, de manos grandes y gruesas, sin pista alguna que permitiera intuir el universo que encarnaba. Un paisa de pura raza, político y empresario, en el que confluían tres pasiones: las causas sociales, los caballos y el periodismo, en el que se le consideró un “visionario”, como lo describieron ayer los principales medios de comunicación del país tras su fallecimiento.

 

Era el sustrato con el que se había convertido en el ‘contertulio’ de los lectores de LR desde 2004. Era el título de la columna que escribía cada jueves desde entonces, en la que sentaba su posición sobre las principales preocupaciones del empresariado, y analizaba desde los TLC, el olvido del campo y los diálogos de paz, hasta el uso de Twitter como medio informativo. Allí quedará su legado, reflejo perdurable de su convicción por la necesidad de un periodismo de vanguardia. El diario que usted lee en este momento, sea en papel o a través de su celular, es el fruto de la combinación de sus pasiones.

 

Había nacido el 26 de julio de 1939 en Medellín, y en 1957 se graduó del colegio San Ignacio. Era hijo de Raúl Hernández y Rosa Restrepo, y sobrino de Julio C. Hernández, uno de los fundadores de La República junto a Mariano Ospina Pérez, en 1954.

 

Se había graduado como ingeniero civil en la Facultad de Minas de la Universidad Nacional, en 1964. Trabajaba en la firma Integral que estaba construyendo represas con Empresas Públicas de Medellín, cuando se le acercó a su tío pensando que le podría ayudar a conseguir una beca para aprender bien inglés, dado que por entonces, Julio C. era cónsul de Fort Lauderdale. Así, como por casualidad, comenzaría una historia que lo llevaría a ser senador de la República y embajador de Colombia ante la ONU. Una vida que se centró en innovar en las empresas periodísticas, primero en El Colombiano, donde trabajó por 30 años y asumió como gerente en 1983, siendo el artífice del cambio de rotativa del periódico antioqueño. Y más adelante, a comprar casi la totalidad de las acciones de LR, y a asumir como su presidente desde 2003.

 

Una historia que lo llevaría también a encarar luchas en diversos frentes: por la libertad de prensa, como directivo de la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP); por la actividad equina y la difusión de razas, como precursor y dirigente de asociaciones de criadores de caballos; y por la educación y la equidad, en honor a su tío, como presidente de la Fundación Julio C. Hernández.

 

Así como siguió siempre escribiendo, uno de los últimos trabajos de Jorge Hernández refleja cómo mantenía vivo el espíritu de apoyar causas por el desarrollo. Fue ‘Antioquia Vibra’, dos tomos que exploran el corazón de ese departamento, cuya edición lideró para conmemorar el bicentenario el año pasado. Encabezó el proyecto desde la Fundación. En su presentación corporativa, incluye una frase que también condensa el espíritu que lo movió en cada uno de los campos, resumido en forma clara y sencilla: “Estamos plenamente convencidos de que si las personas están educadas, esto va a contribuir con el crecimiento y el progreso de Colombia”.

 

El Empresario

Estaba casado con Esther Lía de la Cuesta de Hernández, y fue padre de tres hijos, Jorge Andrés, Juan Carlos y Ricardo. Fueron 74 años, en los que el periodismo y la visión empresarial se conjugaron en cada cargo que desempeñó.

 

Además de las posiciones directivas en la SIP entre 1978 y 1986, fue presidente de la Junta Directiva de la Asociación de Diarios Colombianos, Andiarios, por tres periodos. Antes, había realizado estudios de alta gerencia en Icolda, bajo la tutela de la Universidad de Harvard, EE.UU.; realizó cursos de cooperativismo del Centro de Estudios Cooperativos y Laborales de Tel-Aviv, Israel. En 1978 fue declarado Ejecutivo Joven del Año por la Cámara Junior, y en 1991 recibió la Orden al Mérito Industrial otorgada por el Gobierno Nacional, y el Escudo de Antioquia en su Categoría de Oro, concedida por la Gobernación de Antioquia.

 

Hernández dejó su sello en las juntas directivas de varias firmas, entre las que estuvieron: las Empresas Públicas de Medellín (1978-1986), la Fábrica de Licores de Antioquia (1974-1976) y Colprensa (1981-1991); y fue socio de Publimetro. Al diario El Colombiano se había vinculado desde 1961, siempre en labores administrativas. Luego de un movimiento empresarial para quedarse con la mayoría accionaria de LR, y más tarde vendérsela al grupo editorial que también comprende El Colombiano y los populares Q’hubo, tomó la decisión de echarse sobre sus hombros el primer periódico económico y financiero de Colombia. En 2007, empezó su modernización técnica con la compra de una nueva rotativa, una Goss Community SSC, y la ampliación del edificio en Fontibón, en Bogotá.

 

Luego lideró la apuesta por un periodismo de vanguardia, que permanece hoy. Bajo su gestión se realizó el rediseño gráfico del periódico, y se cambió el formato a tabloide, más amable para la lectura de los ejecutivos. Una noción reforzada por la determinación de hacerlo el primer periódico con grapas y refilado del país. Además, respaldó la transformación de la tradicional sala de redacción, concebida como un edificio, a una red de contenidos interconectados, en la que cada periodista puede trabajar desde el lugar de la noticia y las fuentes, mediante la implementación total del teletrabajo.

 

El paisa de pura raza

Jorge Hernández entraba a la redacción y se dirigía a la mesa de los periódicos del día, en las mañanas, y saludaba a los jóvenes que llegaban a comprobar si estaban ‘chiviados’ o no. A veces llevaba un sombrero tejido, pero parecía más de artista. ¿Cómo imaginar que ese ejecutivo, presidente del periódico empresarial, regresaba cada vez que podía al campo, a su finca, quizá a desintoxicarse a punta de naturaleza del ajetreo de la cotidianidad numérica? No había manera, pero se le notaba en lo afable que se mostraba al saludar.

 

Su afición por los caballos se desnudaba cuando empezaba a hablar de sus campeones: Héroe, Cabul y Lucas (trote y galope, trocha y galope). Su esfuerzo para que estos equinos sobresalieran en las pistas nacionales lo enorgullecía. Decía que “marcaba la diferencia” que él criara y preparara sus caballos en su criadero, La Mía, en vez de comprarlos como muchos otros hacen. Fueron sus compañeros de vida por más de 30 años.

 

Fundó la Asociación de Criadores de Caballos Criollos Colombianos de Silla (Asdesilla), desde donde trabajó para potenciar el sector que lo hacía feliz. Nunca faltaba en ferias y exposiciones de caballos, exponiendo sus ejemplares acompañado de sus hijos y nietas. De hecho una de ellas, María Antonia Hernández, es quien saca los caballos a pista.

 

Como con todas sus otras facetas, su pasión por los caballos no menguó con los años, sino que aumentó. De sus constantes viajes resultó su gusto por los árabes. Se convirtió en el impulsor de esta raza en el país al fundar la Asociación de Criaderos de Caballos Árabes (Asoárabes). Su criadero Harás Mi Capricho en Mosquera, Cundinamarca, fue uno de sus últimos proyectos.

 

La ganadería era otra de sus pasiones, “un hobby que le daba plata”, decía. Dedicó gran parte de su vida a la cría de ganado cebú y jersey en San Pelayo, Córdoba, y era socio activo de la Asociación de Criadores de Ganado Cebú (Asocebú). Y como con todo lo demás, también supo combinar. La pasión por el campo se fusionó con el periodismo en la creación de Agronegocios, la publicación de LR especializada en el sector agro, lanzada en 2007 en Agroexpo.

 

El político

El empresario periodístico de los caballos también cabalgó con éxito en las tierras movedizas de la política, en el proyecto ‘Nueva Fuerza Democrática’ de Andrés Pastrana. Aunque el expresidente decía de él que no era un “político”, sino un “hombre de buena voluntad”, esta se vio expresada en los cargos de elección popular que alcanzó. Fue Concejal de Medellín (1986-1988), y Senador de la República en dos periodos, (1991-1994 / 1994-1998). Entonces pasó a dirigir la Comisión Nacional de Televisión, el mal momento de su carrera. Nunca olvidó el sabor amargo que le dejó, pero se podría concluir que confirma el dicho “no hay mal que por bien no venga”.

 

Ese lunar lo alejó de la política y lo regresó al mundo de las letras, para que hoy muchos celebremos que decidiera dar la batalla desde otros frentes. La crítica seria y responsable en busca de la equidad, y la vigilancia acuciosa a la gestión pública, son lecciones que seguirán vivas en estas páginas.

 

Frases de su columna

“La carrera por mantener medios y su lecturabilidad en el papel o en red tendrá un nuevo capítulo, porque el mundo de noticias y negocios no se detiene”.

 

“Le apuesto a que internet es un nuevo medio, pero está hecho para viejos editores con marcas tradicionales. Esa es la lección de NewsWeek”.

 

“Las chuzadas nunca son buenas, en Colombia hemos sufrido ese flagelo y quedan muchas dudas sobre un buen gobierno, si se permite este tipo de ataques a la prensa”.

 

“Ahora es moda hablar en tono pesimista sobre el rumbo de la economía mundial. Pero ya es hora de que alguien diga ¿a dónde fue a parar tanta riqueza?”

 

“Colombia ha estado semiparalizada por paros de sectores productivos como el agricultor. La justicia no despega y la economía muestra dificultades”.

 

“Hacía falta un prolongado paro y marchas violentas con protestas desde la ciudad para que todos entendiéramos que al campo hay que atenderlo”.

 

“China podría ser la piedra en el zapato de estos buenos augurios, ojalá que se tomen los correctivos, antes de una nueva debacle”.

 

“La humanidad parece condenada. No hay dicha completa y cuando algunas cifras comienzan a enderezar el rumbo, otros datos nos dejan preocupados”.

 

“Con las autopistas de la prosperidad Antioquia no quedará encerrada y se conectará con el suroccidente del país”.

 

 

Iván Bernal Marín
Editor NegOcio

Publicado el 22 de enero en la edición impresa del diario La República.
http://www.larepublica.co/economia/adi%C3%B3s-al-eterno-contertulio-de-los-lectores-de-la-rep%C3%BAblica_103121

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Acerca de Iván Bernal Marín

Editor y periodista con estudios en filosofía. “La libertad del cronista permite contar mejor la verdad”, EMcC.
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